Christian Horner quiere volver a la Fórmula 1. Pero no como un asesor más ni como un comentarista de televisión: quiere volver como dueño. Y el equipo que tenía en la mira era Alpine, la escudería del argentino Franco Colapinto. Sin embargo, Renault le cerró la puerta. El fabricante francés, accionista mayoritario del equipo, bloqueó la entrada del ex jefe de Red Bull al accionariado de Alpine. Esta es la historia de una batalla de poder, dinero y egos que sacude al paddock desde hace meses. El punto de partida: un 24% en venta Para entender el conflicto hay que conocer la estructura de propiedad de Alpine. El equipo francés pertenece mayoritariamente a Renault, pero no en su totalidad. El fondo de inversión estadounidense Otro Capital adquirió en 2023 un 24% del capital de Alpine por alrededor de 216 millones de dólares. Hoy ese fondo busca vender esa participación en cifras cercanas a los 600 millones para recuperar lo invertido y obtener una ganancia. Otro Capital forma parte del consorcio RedBird-Maximum Effort que invirtió en Alpine en 2023, un grupo que incluye figuras del deporte y el entretenimiento como el golfista Rory McIlroy, el jugador de los Kansas City Chiefs Travis Kelce y los actores Ryan Reynolds, Rob McElhenney y Michael B. Jordan. Es decir, detrás de ese 24% hay un grupo de estrellas de Hollywood y del deporte estadounidense que entraron al proyecto cuando Alpine valía mucho menos y que ahora ven la oportunidad de un negocio redondo. La ambición de Horner: equity y control total Christian Horner, despedido de Red Bull en 2025 tras dos décadas al frente del equipo, no quiere volver a la Fórmula 1 en cualquier rol. Quiere capital y control total de cualquier equipo que dirija. Alpine encajaba perfectamente con sus condiciones por dos motivos. Primero, la ubicación: la fábrica de Alpine está en Enstone, Inglaterra, muy cerca de donde vive Horner. Segundo, el 24% de Otro Capital ofrecía la posibilidad de cumplir sus dos requisitos: entrar como accionista y, eventualmente, tomar el mando. Horner además tenía un aliado clave dentro del propio equipo: Flavio Briatore, actual asesor ejecutivo de Alpine y amigo íntimo de Horner, es una figura influyente en la F1 que podría haber facilitado la operación. Sobre el papel, todo parecía alineado para el regreso del dirigente británico. Pero había un obstáculo que Horner no podía sortear: Renault. El veto de Renault: “preservar la estabilidad” Según el medio francés L’Informé, Renault, dirigido por François Provost, impidió la compra de ese 24% por parte de Christian Horner y su grupo inversor, con el argumento de “preservar la estabilidad dentro de Alpine”, sabiendo que Horner llegaría con sus propias ideas para mover los cimientos de la escudería. En otras palabras, Renault no quiere a un hombre fuerte con personalidad propia metiéndose en la estructura del equipo. Quiere control y continuidad. “Provost entiende que la estabilidad es clave para el éxito en la Fórmula 1.” — Fuente cercana a las negociaciones, citada por L’Informé El derecho de veto de Renault tiene fecha de caducidad. El contrato firmado entre Renault y Otro Capital otorga al grupo francés un derecho de veto sobre cualquier transacción que involucre la porción minoritaria, pero ese control expira después del 13 de septiembre de 2026. Es decir, Renault puede bloquear la venta ahora, pero no para siempre. Una relación que se rompió en una reunión “infernal” El veto de Renault no salió gratis. El rechazo inicial a Horner, motivado por el temor a alterar la estructura interna, distanció profundamente a los dos bloques accionistas. Una fuente describió una reunión celebrada en noviembre en París como “muy tensa, fue un infierno”. Desde entonces, la relación entre Renault y Otro Capital quedó marcada por la desconfianza mutua. El veto no ha hecho más que tensar la relación entre Otro Capital y Renault, provocando que el grupo neoyorquino opte por esperar a septiembre y efectuar el traspaso de acciones cuando Renault legalmente ya no pueda impedirlo. Es decir, el fondo estadounidense estaría dispuesto a aguardar pacientemente hasta que el veto expire para vender a quien quiera, sin la interferencia del fabricante francés. El giro de los últimos días: Mercedes también se baja La historia tuvo un capítulo inesperado en los últimos días. Horner no era el único interesado en ese 24% de Alpine. Mercedes y Toto Wolff habían alcanzado un acuerdo inicial con Renault para comprar la participación que pertenece a Otro Capital. Sin embargo, las conversaciones se rompieron por diferencias económicas, según informó la BBC. Mercedes lideraba la carrera por el equipo francés y analizaba invertir, pero se bajó de las negociaciones ante la elevada cifra que pretendía el conglomerado. La decisión de Renault de suspender las conversaciones con cualquier parte interesada en adquirir la participación de Otro Capital probablemente impida también que Christian Horner presente una oferta por el momento. Dicho de otro modo: al frenar todas las negociaciones, Renault no solo bloqueó a Horner, también dejó fuera a Mercedes. La consolidación total del equipo bajo control francés parece, por ahora, el escenario preferido del fabricante. ¿Qué significa esto para Alpine y para Colapinto? Mientras los despachos hierven con la batalla accionaria, en la pista Alpine vive uno de sus mejores momentos en años. El equipo se asentó como la quinta fuerza de la parrilla en la temporada 2026, sumando 35 puntos en las primeras cinco carreras gracias al gran inicio de Franco Colapinto y Pierre Gasly. El sexto puesto de Colapinto en Canadá, el mejor resultado de su carrera, llegó justo en medio de toda esta incertidumbre sobre la propiedad del equipo. La paradoja es evidente: cuanto mejor le va a Alpine en la pista, más valiosas se vuelven sus acciones y más feroz se hace la batalla por su propiedad. Para Colapinto, el argentino que vive su consagración deportiva, todo esto ocurre en un segundo plano que no controla pero que podría definir su futuro: dependiendo de quién termine comprando ese 24%, la dirección deportiva y las prioridades del equipo podrían cambiar por completo de cara a 2027. Lo que viene: la cuenta regresiva hacia septiembre Todo apunta a que la verdadera batalla se librará después del 13 de septiembre de 2026, cuando el veto de Renault expire y Otro Capital pueda finalmente vender su participación a quien quiera. Hasta entonces, la situación está congelada. Horner espera. Otro Capital espera. Y Renault intenta consolidar su control sobre un equipo que, de repente, se ha convertido en una de las pocas puertas de entrada a la Fórmula 1 para grandes inversores. “Solo hay once escuderías de F1 y Alpine es la única oportunidad disponible para entrar en los paddocks, aunque sea como minoritario.” — Especialista citado por L’Informé La pelota, por ahora, está en manos del tiempo. Y en la Fórmula 1, como en los negocios, la paciencia puede valer cientos de millones de dólares. Navegación de entradas La FIA limitará la velocidad en el Gran Premio de Mónaco 2026 McLaren celebra sus 1000 Grandes Premios en Mónaco con Livery especial