Ferrari presentó este 25 de mayo de 2026 en Roma el modelo más arriesgado de su historia reciente: el Ferrari Luce, su primer automóvil 100% eléctrico. La presentación fue cuidada al milímetro, con más de 200 periodistas internacionales y dos cenas de gala para 1,600 clientes selectos. Pero apenas se levantó el telón, ocurrió algo que nadie en Maranello había anticipado: las acciones de Ferrari se desplomaron hasta un 8% en la Bolsa de Milán y las redes sociales se incendiaron con críticas brutales al diseño. Una de las figuras históricas del Cavallino Rampante llegó a pedir públicamente que le retiraran el logo de la marca al nuevo modelo.

¿Qué es el Ferrari Luce y cuánto cuesta?

El Ferrari Luce —cuyo nombre en italiano significa “luz”— es el primer automóvil de cinco plazas en la historia de Ferrari. Mide 5.02 metros de largo, acelera de cero a 100 kilómetros por hora en aproximadamente 2.5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 310 kilómetros por hora.

Las cifras técnicas, sobre el papel, son las que cualquier aficionado esperaría de un Ferrari moderno: prestaciones de superdeportivo combinadas con la elegancia italiana.

El precio del Luce arranca en 550,000 euros, lo que equivale a aproximadamente 640,000 dólares americanos.

No es un coche pensado para competir con otros eléctricos del mercado, sino para definir un nuevo segmento dentro del lujo eléctrico de máxima exclusividad. Ferrari no apuesta por el volumen: apuesta por mantenerse como la marca más codiciada del segmento premium.

El golpe en la Bolsa: 53,000 millones de euros en juego

Lo que debía ser un momento de gloria se convirtió en uno de los peores días en la Bolsa para la marca de Maranello. Las acciones de Ferrari se desplomaron en la Bolsa de Milán hasta casi un 8% durante la sesión, con un descenso final del 6.35%. La compañía quedó valorada en 53,000 millones de euros tras el golpe.

Para una marca que históricamente ha sido considerada como una de las inversiones de lujo más estables del mercado, el movimiento fue extraordinario.

“Es, con diferencia, la reacción más pronunciada que hemos visto ante el diseño de un automóvil. El mercado ha hablado.”


— Anthony Dick, analista de Oddo BHF

Los analistas atribuyeron la reacción bursátil a una combinación de factores. Michael Field, estratega jefe de renta variable de Morningstar, señaló que muchos fanáticos de la marca consideran que abrazar el concepto eléctrico diluye la identidad de una firma construida sobre el diseño clásico y la potencia del motor de combustión. Desde el punto de vista inversor, advirtió, existe el temor de que los elevados costos de investigación y desarrollo presionen los márgenes y reduzcan los retornos.

“No merece ese logo”: La crítica más dura

La crítica más feroz y de mayor peso político provino de Luca Cordero di Montezemolo, una de las figuras más respetadas y emblemáticas de Ferrari, quien fue director ejecutivo de la empresa entre 1991 y 2014. Bajo su mandato, la marca del Cavallino Rampante no solo multiplicó exponencialmente sus ventas globales, sino que vivió su época dorada de dominio absoluto en la Fórmula 1 junto a Michael Schumacher.

“Estamos arriesgando la destrucción de un mito y siento mucha pena por eso; espero que al menos le quiten el caballo rampante a ese coche.”


— Luca Cordero di Montezemolo, ex CEO de Ferrari

Que un ex presidente de Ferrari pida públicamente que le retiren el logo histórico de la marca a un coche que la propia Ferrari acaba de lanzar es algo sin precedentes en la historia reciente de la firma. Montezemolo no es un comentarista cualquiera: es el hombre que construyó la Ferrari moderna que el mundo conoce hoy. Sus palabras tienen un peso simbólico enorme dentro y fuera del paddock.

¿Por qué Ferrari aún así apostó por el Luce?

A pesar del rechazo inicial, la lógica detrás del Luce no es absurda. Ferrari sabe que las regulaciones europeas y mundiales sobre emisiones cero llegarán inevitablemente. Sabe también que existe un nuevo segmento de compradores ultra-premium —especialmente en Asia y Oriente Medio— que desea un coche de lujo eléctrico con prestaciones extremas. Esperar más tiempo significaba dejar ese mercado en manos de Mercedes, Porsche o de nuevos competidores como Lucid y Rimac.

Benedetto Vigna, CEO de Ferrari, ha defendido el Elettrica/Luce como una apuesta que representa “un nuevo segmento que traerá nuevos compradores a Ferrari”. La marca lleva 15 años de investigación en electrificación, comenzando con tecnología directamente derivada de la Fórmula 1 que fue incorporada por primera vez al hiperdeportivo híbrido LaFerrari en 2013. El Luce no es un capricho de moda: es el resultado de una década y media de desarrollo técnico interno.

La eterna pregunta: ¿qué es un Ferrari?

Más allá de los números bursátiles y las críticas de diseño, lo que el Luce abre es un debate filosófico que la marca lleva años evitando. Durante 78 años, Ferrari fue sinónimo de un sonido inconfundible, de un V8 o un V12 rugiendo en una recta italiana, de una experiencia mecánica que ninguna otra marca lograba replicar. El Luce, por más rápido y sofisticado que sea, no tiene ese rugido. Tiene un sonido sintetizado por acelerómetros en el eje trasero que amplifican las vibraciones del tren motriz para crear una experiencia “deportiva”.

Ferrari construyó su mito sobre el motor de combustión. El Luce pregunta abiertamente si ese mito puede sobrevivir sin él.

La respuesta a esa pregunta no se medirá en los comentarios de redes sociales ni en la primera caída de las acciones. Se medirá en las ventas que el Luce consiga en los próximos dos o tres años entre los clientes más exigentes de Maranello. Si los compradores tradicionales rechazan el coche y los nuevos no llegan en suficiente número, será el primer gran fracaso comercial de Ferrari en décadas. Si Ferrari logra convencer a una nueva generación de compradores ultra-premium, el Luce habrá sido el principio de una nueva era.