El Gran Premio de Miami no solo nos dejó acción en la pista, sino que encendió la mecha de la famosa ‘Silly Season’ de la manera más explosiva posible. Y agárrense fuerte, porque el rumor que está circulando por los pasillos es de los que rompen internet. ¿Y si te dijera que Red Bull ya está preparando el terreno para la salida de Max Verstappen? Sí, leíste bien. Y el elegido para tomar el trono no es otro que Oscar Piastri.

El futuro incierto del León de La Formula 1 (Max Verstappen)

Todos sabemos que Verstappen tiene un súper contrato hasta finales de 2028, pero en la Fórmula 1 los contratos tienen más letras pequeñas que una tarjeta de crédito. El secreto a voces es que existe una cláusula de escape: si Max no llega al parón de verano metido en el “Top 2” del Mundial, es libre de hacer las maletas.

Sumemos a esto que las nuevas regulaciones de 2026 no lo tienen nada contento. La idea de que abandone Red Bull, se tome un año sabático, o incluso decida retirarse de la F1, ya no es una locura. Red Bull lo sabe perfectamente. Perder a su máxima estrella sería un terremoto interno, y un equipo campeón no puede quedarse de brazos cruzados. Necesitan un “Plan B” urgente.

Piastri, el elegido de la cúpula

Ahí es donde los reflectores apuntan al garaje de color papaya. Según los informantes del paddock, los peces gordos de Red Bull —específicamente Laurent Mekies y el CEO Oliver Mintzlaff— ya marcaron al australiano como su candidato número uno. ¿Por qué Oscar? Porque es de hielo bajo presión, brutalmente rápido, y seamos sinceros: la academia de Red Bull ahora mismo no tiene a ningún talento (como el joven Isack Hadjar) listo para cargar con la presión de liderar el equipo principal.

El “Factor Webber”

Si hay alguien que conoce cómo se mueve el dinero y el poder dentro de Red Bull, es Mark Webber. El ex piloto de la escudería austriaca es el actual representante de Piastri.

Casualmente, Webber ha estado notablemente “ausente” de los boxes en las últimas carreras, dejando que Oscar trabaje a solas con Pedro Matos, su ingeniero de confianza. Aunque la versión oficial es que lo hicieron para “calmar el entorno” y mejorar la dinámica en McLaren, en la F1 no existen las coincidencias. Muchas lenguas expertas sospechan que Mark está trabajando desde las sombras, manteniendo calientes los contactos con sus viejos amigos de Red Bull por si el asiento de Max queda vacío. ¿Buscaba Webber un trato de piloto número 1 para su pupilo? Todo apunta a que sí.

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