Quedaban seis vueltas para el final del Gran Premio de Canadá 2026. Kimi Antonelli ya marchaba solo hacia la victoria. La carrera parecía resuelta. Y entonces Lewis Hamilton, con 40 años y los colores rojos de Ferrari, se metió por el exterior de la curva 1 para adelantar a Max Verstappen y llevarse el segundo puesto. El Circuit Gilles Villeneuve rugió. Y por un momento, todo recordó a otra época.

¿Cómo llegaron los dos al mismo sitio?

Hamilton se había colocado tercero desde el inicio de la carrera, pero Verstappen lo adelantó en las primeras vueltas dejándolo en cuarta posición. Durante la parte central de la carrera, con el abandono de Russell por fallo de motor y el Virtual Safety Car reorganizando la parrilla, los dos viejos rivales quedaron frente a frente en la lucha por el segundo puesto: Verstappen delante, Hamilton persiguiendo. Una imagen que la Fórmula 1 había visto decenas de veces entre 2021 y 2024, pero que en 2026, con equipos y colores distintos, seguía teniendo la misma electricidad.

En la vuelta 57, con Verstappen aquejado de problemas con sus neumáticos, Hamilton vio la oportunidad y fue a por el piloto neerlandés. Una batalla como las del principio de la década. El Red Bull defendía con las gomas degradadas. El Ferrari atacaba con ritmo fresco y con un piloto que lleva toda la temporada aprendiendo a sacar lo mejor de un coche nuevo.

Vuelta 61

En la vuelta 61, a seis giros del final, Hamilton ejecutó el adelantamiento por el exterior de la curva 1. Fue un movimiento de lectura de carrera, de paciencia acumulada durante varias vueltas y de confianza en el momento exacto. Hamilton calculó que Verstappen frenaría ligeramente más tarde de lo normal para proteger los neumáticos, dejó el coche rodando por el exterior y llegó al vértice de la curva con la posición ganada. Verstappen no tuvo respuesta.

“Es absolutamente fantástico competir contra uno de los grandes. Incluso con el modo de adelantamiento, ellos siguen teniendo más potencia en las rectas. Así que tuve que encontrar una solución, hacer cálculos, intentar entender cómo maximizar la energía de la batería en cada recta para tener suficiente en ese preciso momento.”
— Lewis Hamilton

Lo que el adelantamiento dice de Hamilton en Ferrari

Para Hamilton fue el día más feliz de sus días en Ferrari hasta ese momento, según sus propias palabras nada más bajarse del monoplaza. Y tiene sentido. Su primera temporada en la Scuderia estuvo marcada por los ajustes, las dudas y los resultados irregulares. En 2026 la relación empieza a consolidarse. Ferrari llegó a Montreal sin actualizaciones técnicas nuevas, mientras que McLaren y Red Bull habían introducido novedades. Y sin embargo el SF-26 demostró ser la segunda fuerza del día.

Hamilton elogió con claridad el trabajo del equipo durante el invierno: “Creo que nuestro coche es genial, los chicos hicieron un trabajo fantástico.” Su sonrisa al bajarse del Ferrari en Montreal reflejaba la liberación de un piloto que llevaba tiempo buscando un resultado de peso con su nuevo equipo. El segundo puesto en Canadá, conseguido adelantando a Verstappen en pista limpia, fue exactamente eso.

Lo que el duelo dice de Verstappen

En la vuelta 58, en su primer intento de defensa, Verstappen apenas logró librar el ataque de Hamilton, y por muy poco no se estrelló en el Muro de los Campeones. La imagen resume bien el estado del neerlandés en Canadá: un piloto que sigue siendo una amenaza constante pero que llegó al Gran Premio con un Red Bull con más potencia en recta que ritmo de carrera, y con neumáticos que se degradaban más rápido de lo esperado en las últimas vueltas.

Verstappen hizo uno de sus adelantamientos clásicos en la parte central de la carrera, pero esta vez Hamilton no se fue para atrás y al final le devolvió los favores. El tercer puesto fue el primer podio de Verstappen en la temporada 2026, lo que da una idea de lo irregular que ha sido el año para Red Bull. En otro contexto, terminar tercero en Canadá podría leerse como un resultado aceptable.

La Fórmula 1 necesitaba esta tensión. Sólo la salvaron Lewis Hamilton y Max Verstappen en una carrera que, sin ellos, habría sido anodina: distancias largas, pocos adelantamientos y Leclerc a 44 segundos en cuarta posición. El duelo de Montreal no fue el más largo ni el más dramático de la historia entre estos dos. Pero tuvo algo que los mejores momentos de su rivalidad siempre tienen: la sensación de que cualquiera de los dos podía ganar hasta el último instante.

Con su segundo puesto en Canadá, Hamilton superó a Lando Norris en la clasificación del campeonato y se colocó cuarto con 72 puntos. No es el título, pero es la señal más clara de la temporada de que el británico y Ferrari están empezando a funcionar como una unidad real. Y cuando Hamilton funciona de verdad, la Fórmula 1 siempre se vuelve más interesante.

Hamilton calculó, esperó y ejecutó. Verstappen defendió hasta que no pudo más. Montreal recordó por qué estos dos siguen siendo los más grandes de su generación.

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