Este fin de semana, cuando los monoplazas de Fórmula 1 salgan a pista en Madring, se cerrará un círculo que empezó a dibujarse mucho antes de que nadie hablara de banderas rojas o de curvas peraltadas. La Fórmula 1 vuelve a Madrid 45 años después de aquel Gran Premio de 1981 en el Jarama, y lo hace con un circuito nuevo, un contrato de una década y una historia de fondo que mezcla política, dinero, un pleito legal entre diseñadores y una ciudad, Barcelona, que ve cómo pierde el nombre que llevaba defendiendo desde 1991. Esta es la crónica de cómo se gestó Madring, quién lo impulsó y qué se dejó por el camino.

Una idea que empezó en 2014, en una reunión con Bernie Ecclestone

El germen de un circuito de F1 en Madrid es más antiguo de lo que parece. Según reconstruyó Wikipedia a partir de fuentes periodísticas españolas, la idea de un trazado urbano en la capital, independiente del viejo Jarama, se presentó por primera vez en 2014 al entonces gran jefe de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone. Durante años el proyecto quedó en un cajón, hasta que Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid desde 2019, decidió convertirlo en una prioridad política y lo calificó públicamente de "un sueño" por el que estaba dispuesta a "hacer todo lo posible".

El primer paso serio llegó en 2022, cuando el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid iniciaron contactos preliminares con los organizadores de la Fórmula 1. La propuesta llegó a manos de Stefano Domenicali, consejero delegado de la categoría, a principios de 2023, y en junio de ese año la FIA dio su primer visto bueno. El anuncio oficial no se hizo esperar mucho más: el 23 de enero de 2024, Fórmula 1 confirmó que el Gran Premio de España se trasladaría a Madrid entre 2026 y 2035, un acuerdo a diez años impulsado por IFEMA Madrid con el respaldo del Gobierno regional, el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio.

"Madrid es una ciudad increíble, con un patrimonio deportivo y cultural extraordinario, y el anuncio de hoy abre un capítulo apasionante para la F1 en España", declaró Stefano Domenicali, presidente y CEO de Fórmula 1, el día del anuncio oficial.

José Vicente de los Mozos, presidente del Comité Ejecutivo de IFEMA Madrid, lo definió como "el sueño de organizar un gran evento de F1 alrededor de IFEMA Madrid hecho realidad", mientras que Isabel Díaz Ayuso calculó el impacto en más de 450 millones de euros anuales para el PIB madrileño, 8.200 empleos y una audiencia global estimada de 70 millones de espectadores.

No todo fueron parabienes. La llegada de la F1 a Madrid se politizó casi de inmediato: Díaz Ayuso reprochó al Gobierno central de Pedro Sánchez que no subvencionara el proyecto, mientras que la oposición madrileña, con Juan Lobato a la cabeza, cuestionó que se destinara dinero público a un Gran Premio antes que a hospitales o carreteras. El propio alcalde José Luis Martínez-Almeida defendió que el proyecto no dependería de financiación pública, aunque medios como elDiario.es informaron de que IFEMA —de capital mayoritariamente público— preveía invertir 47,5 millones de euros en nuevos pabellones ligados al evento y no recuperar esa inversión hasta pasados 13 años.

Del boceto de Zaffelli al fichaje de Tilke: una guerra de diseñadores

Puede que el dato menos conocido de todo el proyecto sea quién dibujó realmente Madring. En 2022, el ingeniero italiano Jarno Zaffelli —responsable de trabajos en Zandvoort, Spa-Francorchamps, Silverstone, Marina Bay y Mugello— fue contratado para remodelar el veterano Jarama. Pero en febrero de 2023 IFEMA le encargó algo mucho más ambicioso: diseñar desde cero un circuito completamente nuevo en los terrenos del recinto ferial. Zaffelli firmó el proyecto a través de su estudio, Studio Dromo, la misma firma que había diseñado Yas Marina y remodelado Zandvoort y Spa.

Lo que pocos aficionados saben es que Dromo no llegó a terminar el trabajo. Según reconstruye la documentación pública del proyecto, el contrato del estudio italiano se rescindió durante 2025, y fue entonces cuando IFEMA recurrió al gigante alemán del diseño de circuitos, el Tilke Group —la firma detrás de trazados como Bahréin, Abu Dabi o Yeda— para completar y homologar el trazado definitivo. El cambio no se resolvió de forma amistosa: Dromo denunció que parte de su documentación técnica y de su diseño protegido se había utilizado sin autorización en las fases posteriores del proyecto, algo que tanto IFEMA como Tilke rechazaron. En 2026, un tribunal regional de Colonia (Alemania) llegó a conceder a Dromo una medida cautelar, limitada al territorio alemán, que prohíbe a Tilke GmbH & Co. KG reproducir el diseño protegido de Madring. El litigio, de fondo, sigue abierto.

Una obra contrarreloj de 83,2 millones de euros

El contrato de construcción se sacó a licitación por 111 millones de euros y terminó adjudicándose por 83,2 millones a un consorcio formado por la constructora española Acciona y la francesa Eiffage, ambas con experiencia previa en circuitos homologados por la FIA: Eiffage se había encargado del repavimentado de Jerez y Acciona había desarrollado la infraestructura de Motorland Aragón. A eso se suma una inversión aparte de hasta 400 millones de euros a diez años por parte de Match Hospitality, el gestor de zonas VIP que también opera en el Gran Premio de Gran Bretaña, destinada a levantar el área de hospitalidad del circuito.

La primera piedra se colocó el 25 de abril de 2025, arrancando lo que medios como El Debate han descrito como 17 meses de obras "a contrarreloj" para tenerlo todo listo antes del estreno de este fin de semana. Solo alrededor de una cuarta parte del trazado discurre por vía pública; el resto son varios kilómetros de asfalto construido desde cero, incluidos dos túneles bajo una autovía elevada y la curva peraltada bautizada como Valdebebas. Para reducir el impacto ambiental, las constructoras se comprometieron a mover su maquinaria con aceite vegetal hidrotratado (HVO) y a reutilizar el 60% de la tierra desplazada por las obras.

Dato del proyectoDetalle
Anuncio oficial del acuerdo23 de enero de 2024
Duración del contrato10 años (2026-2035)
Diseño original del trazadoStudio Dromo (Jarno Zaffelli), sustituido por Tilke Group en 2025
ConstructorasConsorcio Acciona + Eiffage
Coste de construcción83,2 M€ (licitado inicialmente por 111 M€)
Inversión adicional en zonas VIPHasta 400 M€ en 10 años (Match Hospitality)
Inicio de las obras25 de abril de 2025
Finalización previstaMayo de 2026
Longitud del trazado5,416 km
Número de curvas22 (anunciadas inicialmente como 20)
Aforo110.000 espectadores/día (ampliable a 140.000)
Impacto económico anual estimado450 M€/año
Empleos estimados8.200

Barcelona no desaparece, pero pierde el nombre y la exclusividad

El movimiento que más ruido ha generado en el paddock y en la propia España es lo que le ocurre al Circuit de Barcelona-Catalunya, sede del Gran Premio de España de forma ininterrumpida desde 1991. Contrariamente a lo que muchos aficionados temieron cuando se anunció el desembarco de Madrid, Montmeló no desaparece del calendario: el circuito catalán renovó su contrato con la Fórmula 1, pero pierde la denominación de "Gran Premio de España" —que se traslada a Madring— y pasa a competir bajo el nombre de Gran Premio de Barcelona-Catalunya, dentro de un sistema de rotación con el Gran Premio de Bélgica que le reserva un hueco en el calendario en 2028, 2030 y 2032, es decir, cada dos años.

La operación no estuvo exenta de tensión política. Se filtró que el proyecto madrileño ofreció pagar a la Fórmula 1 en torno a 48 millones de euros anuales, prácticamente el doble de los 26 millones que abonaba Barcelona, un argumento que alimentó la narrativa de que Madrid había "comprado" el Gran Premio.

Stefano Domenicali llegó a dejar entreabierta la puerta a que Montmeló siguiera en el calendario bajo otro nombre, aunque después admitió que era poco probable ampliar el número de carreras en España. El entonces presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, respondió que seguía negociando con la Fórmula 1 y que no permitiría que "agentes externos" dictaran los tiempos de Cataluña. Entre los argumentos utilizados por Domenicali y por la propia Liberty Media para justificar el cambio de sede figuraban la mejor conectividad de IFEMA con el aeropuerto de Madrid-Barajas —a solo cinco minutos— frente a los históricos problemas de tráfico y la lejanía del aeropuerto de El Prat respecto al trazado catalán.

El efecto Alonso y el mejor momento de la F1 en España

Madring no aterriza en cualquier momento: llega en el punto más alto de popularidad de la Fórmula 1 en España desde que existen registros de audiencia. El regreso de Fernando Alonso a la categoría en 2021 disparó las audiencias televisivas un 272% respecto al año anterior, y el interés no ha dejado de crecer desde entonces: en 2023 la audiencia media volvió a subir un 31%, hasta rozar los 700.000 espectadores por carrera. El asturiano, que compite actualmente con Aston Martin, dejó de ser el único español destacado de la parrilla: Carlos Sainz, ahora en Williams, se suma a una generación de pilotos, ingenieros y patrocinadores españoles que han encontrado en la F1 un escaparate cada vez más rentable, algo que los promotores de Madring no han dudado en subrayar como argumento comercial ante la propia Liberty Media.

Los guiños de Madring a la ciudad que lo acoge

Más allá de la política y el hormigón, el trazado esconde varios homenajes a la propia Madrid. El nombre "Madring" es un acrónimo deliberado de "Madrid" y "ring", que evoca a otros templos europeos del motor como el Nürburgring o el Hungaroring, y se presentó oficialmente en marzo de 2025. La curva más fotografiada del circuito, La Monumental, es un peralte de más de 500 metros inspirado en el diseño circular de la plaza de toros de Las Ventas, con una inclinación limitada al 24% para evitar los problemas de neumáticos que sufrió el óvalo de Indianápolis en 2005. La curva 8, conocida como "El Búnker", debe su nombre a los antiguos fortines de la Guerra Civil española que todavía se conservan junto al trazado, y otro tramo, la "Subida de las Cárcavas", rinde homenaje a un barrio cercano. El circuito, además, estrenará el primer paddock cubierto de la historia de la Fórmula 1, pensado para facilitar el enlace de carreras consecutivas en distintos continentes.

Si el diseño ya generó titulares por sus banderas rojas en los test de F3 y por las dudas de pilotos como Lewis Hamilton tras su día de rodaje, lo cierto es que la verdadera historia de Madring empezó mucho antes, en despachos y salas de reuniones, entre un boceto italiano descartado, un contrato adjudicado a la baja y una pelea con Barcelona por quedarse con el nombre de España. Este fin de semana, esa historia se pondrá por fin a rodar sobre el asfalto.

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