Aston Martin le pone fecha límite al AMR26: en Bakú se acaba el desarrollo de 2026 y todo el foco pasa al coche de Newey para 2027

Adrian Newey en el paddock del Gran Premio de Australia 2026
Adrian Newey, director técnico de Aston Martin, en el Melbourne Walk del GP de Australia 2026. Foto: Yu Chu Chin / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

El Gran Premio de Azerbaiyán, que este año se disputa en un fin de semana atípico —carrera en sábado 26 de septiembre en lugar del domingo habitual, por coincidir el domingo 27 con el Día del Recuerdo azerí—, va a marcar un punto de inflexión silencioso pero importante para Aston Martin. No habrá un anuncio grandilocuente ni una rueda de prensa especial, pero en Bakú se cierra, en la práctica, el capítulo de desarrollo del AMR26.

Lo confirmó el propio director técnico del equipo, Enrico Cardile, en la última entrega de "Undercut", la serie de entrevistas del equipo de Silverstone: los paquetes aerodinámicos introducidos en el Gran Premio de Hungría —el "B-spec" con chasis aligerado y nuevo concepto de alerón delantero— y los retoques posteriores en Zandvoort (fondo plano revisado, difusor modificado) son, salvo sorpresa, las últimas novedades de pura prestación que verá el AMR26 esta temporada.

"A día de hoy, no hay nada más programado. Todavía tenemos que completar nuestro programa de reducción de peso, y eso debería quedar resuelto en Bakú. A partir de ahí, básicamente rodaremos con la versión definitiva del coche durante el resto de la temporada", explicó Enrico Cardile, director técnico de Aston Martin.

¿Qué significa realmente "programa de reducción de peso"?

Conviene ser precisos, porque aquí es fácil caer en la exageración. No se trata de que Aston Martin abandone el coche a su suerte: se trata de que la última tanda de piezas que llegará a Bakú no busca más carga aerodinámica ni un concepto distinto, sino quitarle kilos de encima al AMR26. Según las estimaciones que maneja la prensa especializada, el coche llegó a estar entre 10 y 15 kilos por encima del límite de peso mínimo en su versión inicial de la temporada, una losa nada desdeñable en la era de los monoplazas 2026, más ligeros y con nuevas reglas de potencia híbrida.

Cardile no ha querido dar la cifra exacta del ahorro conseguido, pero sí ha dejado claro que no es un detalle menor: "Depende de qué carrera tomes como referencia, pero es una cifra significativa, suficiente para mejorar el tiempo por vuelta de forma notable. A veces el ahorro viene de cambiar piezas concretas; otras veces implica repensar cómo se ha diseñado algo desde el origen, incluso el propio chasis. Es una mezcla de pequeños detalles y grandes ideas estructurales", señaló el ingeniero italiano. Newey, por su parte, confirmó tras el Gran Premio de España que el equipo llevaría a Bakú "nuevas medidas de ahorro de peso" para seguir optimizando el paquete.

Dicho de otro modo: no hay indicios confirmados de piezas concretas de fibra de carbono, suspensión o piso más allá de lo ya visto en Hungría y Zandvoort. Lo que llega a Bakú es, sobre todo, trabajo de ingeniería de peso —aligerar componentes existentes o rediseñar la estructura del chasis— antes que un salto conceptual nuevo.

Gran Premio Actualización principal Objetivo
Hungría (B-spec) Chasis aligerado, nuevo concepto de alerón delantero (paquete de 16 piezas) Rendimiento aerodinámico
Países Bajos (Zandvoort) Revisión de los pontones del fondo y del difusor Refinamiento del B-spec
Azerbaiyán (Bakú) Cierre del programa de reducción de peso Alcanzar el peso mínimo reglamentario
Resto de 2026 Sin más actualizaciones de rendimiento previstas Volcar recursos en el AMR27

La gran apuesta: sacrificar 2026 para preparar el 2027

El mensaje que ha trasladado Cardile no es casualidad ni resignación: es estrategia declarada. Aston Martin ha decidido conscientemente dejar de invertir en el AMR26 para dar a sus aerodinamistas, diseñadores e ingenieros más tiempo para explorar conceptos de más largo recorrido pensando en el AMR27, el coche con el que el equipo de Silverstone quiere dar el salto definitivo.

"Ahora, gran parte de la conversación con los pilotos es sobre mirar hacia adelante. Nos preguntamos: ¿cuáles son las limitaciones del coche de 2026 y cómo nos aseguramos de dar otro gran paso en 2027?", explicó Cardile, que fue tajante sobre la filosofía del nuevo proyecto: "No nos hemos puesto ninguna restricción en cuanto a intentar arrastrar algo del coche anterior. En este sentido, será un coche completamente nuevo, y eso nos da la libertad y la mentalidad para lograr lo que queremos". Cada pieza, aseguró, "será nueva" y "todo estará mejorado", aunque conceptualmente el AMR27 sea una evolución de la dirección tomada este año.

Adrian Newey, que combina el cargo de director técnico y socio en la estructura del equipo, ha confirmado que ya se están tomando las "grandes decisiones arquitectónicas" del AMR27: posición del motor en la distancia entre ejes, disposición del chasis, conceptos de suspensión delantera y trasera, y forma de la caja de cambios, todos ellos elementos que condicionan de forma decisiva la aerodinámica del coche. El propio Newey ha explicado que el objetivo es tener el nuevo coche listo para producción mucho antes en el proceso de diseño, precisamente para no repetir la presión sufrida durante la génesis del AMR26.

Un primer año de Newey en Aston Martin más duro de lo esperado

Que Aston Martin quiera pasar página cuanto antes tiene una explicación que va más allá del calendario de piezas. El primer coche íntegramente diseñado por Newey para el equipo —que llegó procedente de Red Bull en marzo de 2025— ha tenido una temporada 2026 muy por debajo de las expectativas que generó su fichaje. El calendario de desarrollo se retrasó el año pasado, en parte por la propia incorporación de Newey al proyecto en un momento avanzado, y eso dejó al equipo mal preparado para el cambio de reglamento técnico más profundo de la última década.

El resultado ha sido un arranque de temporada durísimo: Fernando Alonso sumó el único punto del equipo en un caótico Gran Premio de Mónaco y hubo que esperar hasta Hungría, ya en la segunda mitad del calendario, para ver la primera gran tanda de mejoras. Antes de Bakú, Aston Martin apenas sumaba unos pocos puntos y ocupaba puestos de cola en el campeonato de constructores, muy lejos de la posición que su inversión y su plantilla técnica hacían prever.

Newey ha reconocido públicamente la frustración del proyecto y ha hablado con autocrítica sobre los errores de planificación que llevaron a ese inicio de año "desastroso", según sus propias palabras en distintas entrevistas recientes. Es, en definitiva, el reto profesional de diseñar bajo un reglamento completamente nuevo con un equipo que todavía está terminando de adaptarse a su método de trabajo, y la presión de un proyecto de gran ambición que, de momento, no ha rendido como se esperaba sobre la pista. En ese contexto, Bakú y el cierre del desarrollo del AMR26 representan, más que un final, el primer paso visible hacia la reconstrucción de 2027.

Lo que hay que vigilar en Bakú

Con el desarrollo de rendimiento prácticamente detenido, la cita de Azerbaiyán tendrá un morbo añadido: comprobar si el AMR26, ya en su versión definitiva y por fin dentro del peso reglamentario, es capaz de dar a Alonso y Stroll un coche con el que pelear de forma más regular por puntos en el tramo final de temporada, o si las limitaciones del proyecto 2026 son ya estructurales y toca simplemente aguantar el resto del campeonato mientras la fábrica de Silverstone trabaja a puerta cerrada en el verdadero proyecto de futuro: el AMR27.

Fuentes consultadas: The Race, RaceFans, GPFans y declaraciones oficiales de Aston Martin F1 (serie "Undercut") y Adrian Newey.

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Redacción Caption F1 Blog

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