Nueve años después, la F1 vuelve a pisar el asfalto de Sepang
El calendario 2026 iba a llevar a la Fórmula 1 a Baréin en abril, como cada año desde 2004. No ocurrió: el Gran Premio de Sakhir quedó cancelado por la situación de seguridad derivada del conflicto en Oriente Medio, y durante meses ese hueco en el calendario quedó abierto. La solución, oficializada por la F1 y la FIA el pasado 26 de julio, resultó tan inesperada como llamativa: la carrera se trasladaría al Circuito Internacional de Sepang, en Malasia, el fin de semana del 2 al 4 de octubre de 2026, ocupando el hueco entre Bakú y Singapur.
Aquí viene el matiz que muchos aficionados están pasando por alto: técnicamente, no se corre un "Gran Premio de Malasia". El Reino de Baréin sigue siendo el promotor financiero del evento y conserva los derechos de taquilla y los ingresos de la carrera, así que en el papel esto es el "Gulf Air Bahrain Grand Prix in Malaysia": un Gran Premio de Baréin disputado, por primera vez en la historia, a más de 6.000 kilómetros de Baréin. Malasia pone el circuito; Baréin pone el nombre y el dinero.
El proceso para llegar hasta aquí fue casi de última hora. En agosto de 2025 la propia ministra malasia de Juventud y Deportes, Hannah Yeoh, había descartado un regreso a corto plazo, alegando el altísimo coste de las tarifas que exige Liberty Media y la inversión necesaria para poner Sepang otra vez a punto. Todo cambió en julio de 2026, cuando The Athletic reveló que el circuito malasio se perfilaba como sede alternativa de emergencia tras la cancelación de Baréin. El primer ministro Anwar Ibrahim dio luz verde política y, semanas después, llegó la confirmación oficial. Sepang, que llevaba desde 2017 sin ver un monoplaza de F1, volverá a rugir.
El "boomerang" de Tilke: el circuito que inventó la F1 moderna
Para entender por qué el regreso genera tanta expectación entre los pilotos hay que mirar el trazado. Sepang fue el primer circuito diseñado por Hermann Tilke para la Fórmula 1, inaugurado el 9 de marzo de 1999 tras solo 14 meses de construcción sobre un antiguo terreno de plantaciones de palma aceitera —de ahí que las marquesinas de las tribunas principales imiten la forma de las hojas de palma—. Fue, en cierto modo, el prototipo de todos los "Tildromos" que vendrían después: un trazado ancho, con curvas de radio largo y dos rectas larguísimas separadas por una horquilla muy cerrada, pensado desde el tablero de dibujo para generar adelantamientos reales y no procesiones. Sergio Pérez, que logró su primer podio de F1 precisamente en Sepang en 2012, lo resumía así en la previa de 2015:
"El trazado es muy interesante y los tres sectores tienen cada uno su propio carácter. Es físico pero también tiene partes muy técnicas. Además tienes rectas muy largas al final de la vuelta que ofrecen muchas oportunidades para adelantar."
Esa combinación de anchura y rectas largas permitía a los coches perseguidores salirse de la trazada convencional y atacar por fuera, algo que en circuitos más estrechos era casi imposible. Romain Grosjean lo definía simplemente como uno de sus trazados favoritos por su "gran fluidez".
Pero Sepang no solo se ganó fama por su diseño, sino por su clima. Construido en plena selva tropical malasia, combina un calor sofocante con una humedad relativa que históricamente ha rozado el 80%, lo que dispara la sensación térmica dentro del cockpit hasta cifras brutales. Lewis Hamilton llegó a calificar las carreras allí de "realmente durísimas", mientras que Daniel Ricciardo comparaba el habitáculo con una sauna. A eso se suman las tormentas monzónicas de última hora, capaces de convertir una tarde despejada en un diluvio en cuestión de minutos —el ingrediente que, más que ningún otro, escribió los capítulos más recordados de la historia del circuito.
Los momentos que hicieron leyenda en Sepang
Repasar la lista de vencedores del Gran Premio de Malasia entre 1999 y 2017 es repasar, casi curva a curva, un cuarto de siglo de Fórmula 1:
| Año | Piloto | Escudería |
|---|---|---|
| 1999 | Eddie Irvine | Ferrari |
| 2000 | Michael Schumacher | Ferrari |
| 2001 | Michael Schumacher | Ferrari |
| 2002 | Ralf Schumacher | Williams-BMW |
| 2003 | Kimi Räikkönen | McLaren-Mercedes |
| 2004 | Michael Schumacher | Ferrari |
| 2005 | Fernando Alonso | Renault |
| 2006 | Giancarlo Fisichella | Renault |
| 2007 | Fernando Alonso | McLaren-Mercedes |
| 2008 | Kimi Räikkönen | Ferrari |
| 2009 | Jenson Button | Brawn-Mercedes |
| 2010 | Sebastian Vettel | Red Bull-Renault |
| 2011 | Sebastian Vettel | Red Bull-Renault |
| 2012 | Fernando Alonso | Ferrari |
| 2013 | Sebastian Vettel | Red Bull-Renault |
| 2014 | Lewis Hamilton | Mercedes |
| 2015 | Sebastian Vettel | Ferrari |
| 2016 | Daniel Ricciardo | Red Bull-TAG Heuer |
| 2017 | Max Verstappen | Red Bull-TAG Heuer |
Detrás de cada nombre hay una historia. La primera edición, en 1999, ya fue una montaña rusa: Michael Schumacher regresaba de la fractura de pierna sufrida meses antes en Silverstone y cedió deportivamente la victoria a su compañero Eddie Irvine, aspirante al título; horas después ambos Ferrari fueron descalificados por una irregularidad técnica en los deflectores, para acabar siendo readmitidos tras la apelación.
En 2001 llegó el primer gran diluvio: una tormenta a mitad de carrera provocó trompos simultáneos de los dos Ferrari de Schumacher y Barrichello en la misma curva, e incluso llegó a liderar brevemente Jos Verstappen, padre de Max, antes de que la pista se secara. En 2009, el cielo volvió a decidirlo todo: la carrera arrancó al atardecer y una lluvia torrencial obligó a suspenderla definitivamente en la vuelta 33 por falta de luz, repartiéndose solo medio punto por la clasificación incompleta; ganó Jenson Button.
El 24 de marzo de 2013 nació una de las frases más citadas de la historia reciente del deporte: "Multi 21". Red Bull ordenó a Vettel mantener posición tras Mark Webber; Vettel lo ignoró, lo adelantó a trece vueltas del final y se llevó la victoria pese a las protestas por radio de Christian Horner. La relación entre ambos pilotos nunca se recompuso del todo. Tres años después, en 2016, fue Lewis Hamilton quien vivió la pesadilla: dominaba la carrera con más de veinte segundos de ventaja cuando su motor Mercedes estalló en llamas a quince vueltas del final, regalando a Red Bull un doblete con Daniel Ricciardo por delante de Max Verstappen. Y en 2017, en la que sería la despedida de Sepang del calendario mundial, Verstappen se impuso a un Hamilton que había firmado la pole, cerrando 19 ediciones de Gran Premio con nueve años de espera por delante hasta hoy.
Qué significa este regreso para el Mundial 2026
La cita llega en un momento crítico del campeonato. Kimi Antonelli sigue líder con 302 puntos, pero George Russell acaba de ganar en Bakú y ha recortado la diferencia a 66 puntos tras un fin de semana en el que el propio Antonelli, que salió 16º tras golpear el muro en clasificación, remontó hasta la quinta plaza. Lewis Hamilton es tercero con 199 puntos por Ferrari, por delante de Lando Norris.
Con esos números sobre la mesa, aterrizar en un circuito tan físicamente exigente y tan imprevisible como Sepang añade una variable que ningún equipo controla del todo. Las previsiones para el fin de semana del 2 al 4 de octubre apuntan a temperaturas del aire de alrededor de 33°C que, combinadas con una humedad relativa cercana al 73%, elevarían la sensación térmica hasta los 43°C, con temperaturas dentro del cockpit que algunos pronósticos sitúan entre 40°C y 50°C. A eso se suma una probabilidad de lluvia por la tarde del domingo que ronda el 75% según los primeros modelos meteorológicos: el escenario perfecto para un safety car inoportuno, una parada a boxes mal calculada o una decisión de neumáticos que, en cuestión de una vuelta, pase de ser genial a catastrófica.
Para Antonelli, gestionar una ventaja de 66 puntos bajo ese calor y con el riesgo constante de lluvia es un ejercicio de nervios tanto como de ritmo. Para Russell, que llega de ganar en Azerbaiyán, Sepang representa la oportunidad de seguir recortando en un trazado donde el caos climático históricamente ha beneficiado a quien se arriesga. No hace falta rebuscar mucho en la memoria de la F1 para encontrar campeonatos que se decidieron —o se complicaron— en tardes lluviosas de Sepang.
Una vuelta con fecha de caducidad
Conviene no perder de vista que este regreso no es, de momento, una reconciliación permanente entre la F1 y Malasia. El acuerdo nace de una emergencia de calendario, no de un nuevo contrato a largo plazo con Sepang, y toda la estructura comercial del evento —desde el naming hasta los ingresos por entradas— sigue perteneciendo a Baréin. Aun así, para un circuito que llevaba nueve años esperando y para una afición malasia que vio marcharse su Gran Premio en 2017 entre quejas por el coste de las tarifas y la caída de asistencia, volver a ver un Fórmula 1 rodando entre las palmeras de Sepang —aunque sea con matrícula prestada— ya es, de por sí, una noticia.

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