Oscar Piastri llevaba toda la tarde construyendo la carrera de su vida en Hungaroring. Salió tercero, se comió a Lando Norris en la salida, aguantó el ritmo de los Red Bull y llegó a la vuelta 38 liderando el Gran Premio de Hungría 2026 con margen de sobra. Y entonces, a la salida de la curva 2, un Williams azul apareció de la nada y le arruinó la tarde.
No fue un adelantamiento fallido ni un error de cálculo del propio Piastri. Fue Carlos Sainz, doblado y peleando por el puesto 18 contra Fernando Alonso, quien cerró la trazada sin tener ni idea de que el líder de la carrera venía por detrás. El contacto no llegó a mandar a Piastri a la grava, pero le costó los segundos justos para que, al salir de su segunda parada, se encontrara con Norris ya por delante. El australiano perdió la carrera ahí mismo, en cuestión de metros, y no se lo tomó nada bien.
"¡Sal del maldito camino, idiota!": el primer desahogo, por radio
La reacción llegó antes incluso de que Piastri terminara de procesar lo ocurrido. Con el McLaren todavía recomponiéndose del golpe, la radio del box captó un grito que no dejaba lugar a dudas sobre su estado de ánimo: "¡Sal del maldito camino, idiota! Dios mío", soltó nada más salir del incidente.
Su ingeniero de pista, Tom Stollard, intentó ponerle en contexto lo que acababa de pasar: "Oscar, ha sido Sainz, eso nos ha costado la carrera." La respuesta de Piastri fue tajante: "Tío, no me hables ahora mismo, joder." Segundos después, con Norris ya confirmado por delante en la pantalla, añadió con todo el sarcasmo que le permitía el casco: "Qué majos por tenerlo en cuenta, por cierto. Gracias."
En Viaplay y en rueda de prensa: "inaceptable" y a "mirarse al espejo"
Si la radio fue el desahogo en caliente, lo que vino después fue la versión razonada -y no menos dura- del enfado. Nada más bajarse del coche, Piastri atendió a Viaplay y soltó la frase que se ha convertido en el titular de todo el fin de semana húngaro.
"Esa tiene que ser una de las cosas más estúpidas que he visto en una pista de carreras. No me importa mucho qué excusa haya dado." — Oscar Piastri
En la rueda de prensa posterior, ya con la sanción a Sainz confirmada, Piastri no bajó el tono. Fue directo sobre la responsabilidad del español: "Sabía que había fallos con las banderas azules, pero había banderas azules en todas las señales de los comisarios. Iba justo detrás de él. No podía creer lo que había pasado. Que te choque un coche doblado nunca es de las cosas que esperas que puedan salir mal en tu carrera. No me importa mucho si no me vio. El hecho de que no me viera y que nadie se lo dijera, o que hubiera una falta total de conciencia, es inaceptable."
Y fue más allá, apuntando directamente al historial de Sainz con otros pilotos en pista: "Estaba peleando con Fernando por el último puesto como si fuera el campeonato del mundo. Me costó el liderato de la carrera. Él suele ser bastante crítico con los demás. Otros le han dado caña antes por resultar molesto en pista. Cuando haces algo así, creo que a lo mejor deberías mirarte un poco al espejo."
La versión de Sainz: un ángulo muerto y un sistema que falló
Del otro lado del box, Sainz no se escondió, pero tampoco se dio por vencido en su defensa. El contexto, insiste, es clave: durante buena parte de la carrera, el sistema de banderas azules en los volantes falló en toda la parrilla. Los pilotos dejaron de recibir el aviso digital con el número del coche que se acercaba a doblarles, y la FIA tuvo que recurrir a los paneles luminosos operados manualmente por los comisarios, sin la identificación individual a la que están acostumbrados. Esteban Ocon y Oliver Bearman, entre otros, reportaron confusión similar durante la tarde por el mismo motivo; Bearman terminó con una sanción equivalente por no respetar una bandera azul frente a Isack Hadjar.
"En ese momento no tenía ni idea de que estaba a punto de ser doblado", explicó Sainz. "Encima, estaba metido en una pelea importante con Fernando, intentando meterle un undercut en la curva, y no esperaba que Oscar estuviera ahí. Incluso si lo hubiera esperado, estaba en mi ángulo muerto, así que, sinceramente, era imposible evitarlo por mi parte. Un poco más de comunicación habría ayudado, pero al mismo tiempo es una de esas cosas de las carreras que a veces pasan."
Sainz llegó a pedir disculpas a medias -"de verdad que lo siento por Oscar, pero esta vez creo que tengo una buena excusa"- y defendió que el incidente debería haberse tratado como algo puramente de carrera. También sugirió que quizá Piastri, al pelear por el podio, podría haberse posicionado con algo más de cautela sabiendo que las banderas azules estaban fallando para todos.
Los comisarios lo tienen claro: cinco segundos, no diez
La versión oficial se decantó del lado de Piastri. Los comisarios determinaron que Sainz fue "totalmente responsable" de la colisión, aunque redujeron la sanción habitual de 10 segundos a la mitad por un motivo muy concreto: en el momento del incidente, la posición del McLaren respecto al trazado y al resto de coches hacía que Piastri no fuera visible para Sainz antes del intento de adelantamiento. Aunque el equipo sí le había avisado por radio de que un coche se acercaba, ese ángulo muerto bastó para que los comisarios rebajaran el castigo a cinco segundos en lugar del estándar de diez.
En la práctica, la sanción no cambió nada para Sainz: acabó la carrera dos vueltas por detrás, peleando por el puesto 18, y los cinco segundos ni siquiera movieron su clasificación final. Un castigo simbólico para una carrera que ya estaba perdida, pero que dejó constancia oficial de quién tuvo la culpa.
Y por si fuera poco, la caja de cambios
El calvario de Piastri no terminó con el golpe de Sainz. Dieciocho vueltas más tarde, en la 56, el McLaren número 81 se quedó parado en la curva 3 con una avería de caja de cambios que obligó a desplegar el Coche de Seguridad Virtual mientras los comisarios retiraban el monoplaza. Piastri, que corría entonces segundo, se bajó del coche sobre el césped con el gesto de quien ya había tenido bastante por un día.
Aquí conviene ser precisos: según los relatos del fin de semana, se trató de una avería mecánica separada, no una consecuencia directa del contacto con Sainz. El propio Piastri reconoció que, sin ese incidente, habría mantenido el liderato de la carrera, lo que descarta que el golpe dejara daño estructural determinante en el coche. La caja de cambios fue una desgracia añadida, no una cadena de causa y efecto: dos golpes distintos, en la misma tarde, para el mismo piloto.
"Fue sin duda lo más destacado de mi carrera, y a partir de ahí fue cuesta abajo", resumió Piastri después. "Hay muchas cosas que analizar. Primero, el ritmo con los neumáticos duros no estaba ahí, y luego, obviamente, que te saque de la pista un rezagado nunca es de las cosas que piensas que te puedan pasar. Pero me equivoqué. Y luego, obviamente, la caja de cambios. No ha sido el día más fácil."
Lo que le cuesta en el Mundial
El domingo negro de Piastri tiene también su traducción en la tabla de puntos. El australiano se queda sin sumar en Hungría justo cuando más lo necesitaba, y el golpe se nota tanto frente al líder del campeonato como frente a su propio compañero de garaje, el ganador del día.
| En carrera (vuelta 38) | Resultado final | |
|---|---|---|
| Posición de Piastri | 1º, líder de la carrera | Abandono, sin clasificar (vuelta 56) |
| Puntos sumados en Hungría | — | 0 |
| Sanción para Sainz | — | 5 segundos ("totalmente responsable") |
Con Hungría cerrada, Piastri se mantiene séptimo en el Mundial de pilotos con 92 puntos: 127 por detrás del líder, Andrea Kimi Antonelli (219), y 36 por detrás de su propio compañero Norris, que con la victoria llega a 128. Quedan 316 puntos en juego en las 12 citas que faltan del calendario, margen de sobra para pelear, pero cada domingo como el de Hungaroring pesa más cuando el objetivo es el título y no solo sumar para el campeonato de constructores.
La cara B: Piastri también supo dar la razón a su equipo
Lo que distingue este enfado de una simple rabieta es que, una vez frío, Piastri fue capaz de separar lo que fue culpa de Sainz de lo que no lo fue. En caliente había llegado a lamentar, con ironía, que McLaren no retrasara la parada de Norris para darle alguna opción de conservar el liderato. Minutos después, ya más calmado, reconoció que exigir eso no tenía ningún sentido deportivo.
"Creo que el momento de mi parada estuvo bien. Queríamos cubrir a Hamilton, lo cual era perfectamente normal. Sin que me chocaran, habría seguido por delante de Lando", admitió. "Cuando vi que Lando salía por delante, supe que no tenía ritmo para atacarlo, así que mis opciones de ganar la carrera se habían acabado ahí. En el momento estaba cabreado por haber perdido el liderato. Pero no fue culpa del equipo. Fue culpa de Carlos."
También descartó la idea, lanzada en caliente, de que McLaren debería haber dejado fuera de boxes a Norris por solidaridad interna: "Sentí que quizá el equipo podría no haber parado a Lando si fuera una carrera de solo dos coches, pero sé que no lo es. Sé que Lando tiene su propia carrera que intentar ganar y que hay más gente en juego. No pueden simplemente no meter a Lando en boxes por algo que está fuera de su control y fuera del mío. Por ese lado, está bien. Solo estaba muy, muy cabreado en el momento por lo que había pasado."
Piastri tendrá que esperar hasta el Gran Premio de Países Bajos, el 23 de agosto, para intentar borrar el mal sabor de boca de Hungaroring. Mientras tanto le queda el consuelo, si se le puede llamar así, de que los comisarios al menos le dieron la razón.

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