Spa-Francorchamps volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: convertir un domingo cualquiera en una montaña rusa de dos horas con final feliz para uno solo. Kimi Antonelli ganó este domingo el GP de Bélgica 2026, su sexta victoria del año y la primera desde Mónaco, el 7 de junio, en una carrera que tuvo de todo menos aburrimiento: un primer giro para el infarto, una Virtual Safety Car que le regaló el liderato a Charles Leclerc en bandeja, un mecánico de Ferrari atropellado en pleno pitlane y un George Russell fuera de combate antes de que el circuito completara ni dos vueltas enteras. El italiano de Mercedes resistió el ataque final del monegasco y cruzó la meta con 1.952 segundos de margen, escoltado por un Max Verstappen que, otra vez, tuvo que conformarse con el peldaño de abajo del podio.
Si el sábado ya habíamos visto a Antonelli firmar la pole resistiendo el acoso de Verstappen, el domingo confirmó algo que en Mercedes ya sospechaban: en Spa, con curvas de alta velocidad y rectas eternas como Kemmel, su W17 no tiene rival cuando el italiano está fino de cabeza. Y vaya si lo estuvo, porque tuvo que ganarse la victoria dos veces.

La machada de Verstappen que le duró una curva
Antonelli hizo un formation lap impecable y, cuando se apagaron los cinco semáforos, mantuvo la posición de honor rumbo a La Source. Pero Verstappen, que sabía que si no atacaba en la primera vuelta se quedaba sin argumentos, se lanzó por fuera en Eau Rouge con un valor casi temerario y le birló el liderato al Mercedes antes incluso de que el pelotón llegara a Les Combes. Duró poco la fiesta: Antonelli respondió con la superioridad de motor y aerodinámica de su coche por la recta de Kemmel y recuperó la punta antes de que se enfriara el susto, arrastrando con él a Leclerc, que también pasó al neerlandés en la misma maniobra.
Mientras los de arriba se peleaban por el trono, más atrás se cocinaba el primer notición del día. George Russell, compañero de Antonelli y hasta ese domingo rival directo en la pelea por el campeonato, intentó un ataque desesperado sobre Lewis Hamilton en la curva 6 y terminó estrellado en la grava. Carrera terminada para el británico de Mercedes en la vuelta 1, con Safety Car incluido para limpiar el desaguisado. Los comisarios no tardaron en repartir justicia: cinco segundos de penalización para Hamilton por el contacto, sanción que años atrás hubiera sido motivo de escándalo y que este domingo apenas fue el primero de sus problemas.
El pitlane de Hamilton, otra vez en el ojo del huracán
Porque lo de Hamilton no terminó ahí. Cuando entró a boxes a cumplir su penalización, uno de sus propios mecánicos de Ferrari resultó atropellado por la rueda delantera derecha del SF-26 en la salida del box. El mecánico se llevó un susto de los buenos, cayó de rodillas y se levantó por su propio pie antes de que el coche saliera del todo, pero el incidente bastó para que la dirección de carrera abriera una investigación por liberación insegura que quedó pendiente hasta después de la bandera a cuadros. Para colmo de males, ese mismo box tampoco terminó de hacer bien su trabajo: Hamilton salió con el alerón delantero sin el ajuste que había pedido por radio, y lo pagó caro durante buena parte de la tarde. "Sí, no puedo girar, así que...", se le escuchó lamentarse por el equipo de radio, resignado a una tarde de sufrimiento que terminó en un cuarto puesto agridulce.

Leclerc se cuela por la ventana de la Virtual Safety Car
Con la carrera ya relanzada tras el Safety Car inicial, Antonelli se instaló en cabeza y fue administrando una renta que llegó a rondar los dos segundos y medio sobre Verstappen, que a su vez había recuperado la segunda plaza a costa de Leclerc en la vuelta 6. La estrategia lo cambió todo en la vuelta 18, cuando Red Bull llamó a Verstappen a boxes y Antonelli respondió un giro después. Leclerc, en cambio, se quedó fuera y heredó el liderato justo cuando, en la vuelta 20, una Virtual Safety Car por un comisario retirando restos en pista le vino como anillo al dedo a Ferrari: la Scuderia aprovechó para hacer un doble stop con Hamilton y Leclerc, y el monegasco salió del pitlane en segunda posición, colándose por delante de Antonelli gracias a la ventana de velocidad reducida. Por un rato, incluso fue Lando Norris —que no había parado aún— quien encabezó el Gran Premio de Bélgica, una imagen insólita que duró hasta que Leclerc, con neumáticos duros nuevos, lo pasó por Kemmel en la vuelta 23 como si el McLaren estuviera parado.
Con el liderato ya en su poder y aire limpio por delante, Leclerc se escapó hasta sacarle tres segundos a Antonelli, que además tuvo que emplearse a fondo para quitarse de encima a un Hamilton que, pese a sus problemas de reglaje, seguía siendo un incordio. Todo parecía encaminado hacia el segundo triunfo consecutivo del ferrarista tras su victoria en Silverstone hace dos semanas.
La vuelta 34: el zarpazo de Antonelli
Pero Spa no había terminado de repartir emociones. Leclerc empezó a quejarse por radio de que su Ferrari sufría "reducciones bruscas de marcha", especialmente saliendo de La Source, y esa grieta fue suficiente para que Antonelli recortara la distancia a poco más de un segundo en la vuelta 32. Al giro siguiente ya estaba pegado a su caja de cambios y, en la vuelta 34, se coló por delante para recuperar un liderato que ya no soltaría. Le quedaban diez vueltas de infarto: Leclerc se mantuvo a menos de un segundo hasta el final, buscando cualquier resquicio, mientras el muro de Mercedes le recordaba a Antonelli por radio que vigilara los límites de pista —ya iba con dos avisos acumulados y no podía permitirse un tercero con la victoria tan cerca—. El italiano no tembló y cruzó la meta por primera vez desde Mónaco, dejando a Leclerc a 1.952 segundos y a Verstappen, que remontó con gomas duras que él mismo calificó de que "no funcionaban", a 11.586 del ganador.
Así quedó la clasificación del GP de Bélgica 2026
Fuera de los puntos que reparte la tabla, la vuelta rápida se la llevó Lando Norris con su McLaren, un premio de consolación después de una tarde en la que llegó a liderar brevemente sin haber parado todavía, para luego perder terreno con una parada lenta que lo mandó hasta la octava posición antes de remontar.
"Es genial volver a lo más alto del podio después de unas cuantas rondas difíciles. Fue una carrera muy peleada. Perdimos la primera posición con la Virtual Safety Car, pero luego conseguimos recuperarla. Fue una victoria dura porque Charles iba rápido y tuvimos que aguantar hasta el final", declaró Antonelli nada más bajarse del Mercedes.
Colapinto se luce, Checo y Stroll se van a casa
El caos de la primera vuelta también le abrió la puerta a los de más atrás. Franco Colapinto firmó una de las imágenes del día con un doble adelantamiento de manual sobre Liam Lawson y su propio compañero Pierre Gasly a la entrada de Les Combes, una maniobra que le costó comparaciones inmediatas con los mejores momentos de Mika Häkkinen en la afición y que le permitió cerrar la carrera en la décima plaza, sumando un punto para Alpine. No todos tuvieron ese final feliz: Sergio "Checo" Pérez, con Cadillac, y Lance Stroll, con Aston Martin, se quedaron en el camino por problemas mecánicos, sumándose a Russell en la lista de abandonos de una tarde que fue especialmente cruel con parte de la parrilla.

Isack Hadjar, que había salido desde el fondo de la parrilla por exceso de componentes de motor, firmó otra remontada notable hasta la sexta posición, confirmando que su ritmo durante todo el fin de semana en Spa no fue casualidad. Y aunque Fernando Alonso también partía castigado, el asturiano no pudo hacer más que sumar kilómetros sin premio en una tarde que se le hizo cuesta arriba desde la salida.
Lo que deja Spa-Francorchamps
Antonelli se baja de Bélgica con la sexta victoria de una temporada en la que ha demostrado que la pole del sábado no es garantía de nada si no se sabe defender ni recuperar, como tuvo que hacer este domingo tras perder y recobrar el liderato en cuestión de vueltas. Leclerc se queda con la sensación de que la doble parada bajo Virtual Safety Car estuvo cerca de darle dos triunfos seguidos, y Verstappen suma otro podio que sabe a poco para un Red Bull que en Spa no encontró jamás el ritmo de sus rivales directos. Para Hamilton, la cita belga quedará en la memoria por razones que poco tienen que ver con el cronómetro: una sanción por el choque con Russell y una investigación por el atropello a su propio mecánico que todavía puede traerle más problemas. Y para Russell, Spa fue sencillamente el peor de los escenarios posibles: cero puntos y una vuelta 1 para el olvido justo cuando más necesitaba sumar frente a su compañero de equipo.

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