Casi toda la carga aerodinámica de un coche de F1 se explica de dos formas: forzando al aire a chocar contra superficies como alerones, o acelerándolo para que la presión caiga por debajo del chasis. La segunda vía, conocida como efecto suelo, es más eficiente porque genera downforce con mucha menos resistencia que un ala, y es la base del diseño aerodinámico desde que la normativa la reintrodujo en 2022.

Cómo funciona un túnel Venturi

El principio es el mismo que describe la física de fluidos desde hace siglos: cuando un fluido se ve obligado a pasar por una sección más estrecha, acelera y su presión cae. El suelo de un F1 moderno esculpe canales, los túneles Venturi, que corren desde la parte delantera del coche hasta el difusor trasero, estrechándose y ensanchándose para acelerar el aire por debajo del chasis. Esa caída de presión bajo el coche, comparada con la presión superior, es lo que succiona el monoplaza contra el asfalto y genera carga aerodinámica sin necesidad de superficies expuestas que también generan arrastre.

Del Lotus 78 a la prohibición de los años 80

El concepto no es nuevo: equipos como Lotus lo explotaron a fondo a finales de los años 70 con modelos como el 78 y el 79, que introdujeron faldones laterales para sellar el flujo bajo el coche y maximizar la succión. La ganancia de agarre fue tan grande que otros equipos lo copiaron rápidamente, hasta que la propia naturaleza del efecto suelo empezó a preocupar a la FIA: una pérdida repentina de ese sello aerodinámico (por ejemplo al tocar un piano o levantarse ligeramente el coche) provocaba una pérdida súbita y peligrosa de carga aerodinámica. Por motivos de seguridad, la normativa de comienzos de los 80 impuso el llamado "fondo plano", prohibiendo los túneles Venturi de gran efectividad y devolviendo el protagonismo a los alerones durante cuatro décadas.

El efecto suelo no fue una idea nueva en 2022: fue una idea antigua que la F1 tardó cuarenta años en atreverse a traer de vuelta.

Por qué volvió con la normativa de 2022

El regreso del efecto suelo en 2022 no fue una decisión estética, sino una respuesta directa a un problema competitivo: los coches con alerones muy cargados generan una estela turbulenta ("aire sucio") que penaliza duramente a cualquier coche que intente seguirlos de cerca, dificultando los adelantamientos. Al trasladar buena parte de la generación de carga aerodinámica al suelo del coche, la nueva normativa reduce esa turbulencia y permite que los coches circulen más cerca unos de otros sin perder tanto rendimiento, favoreciendo peleas por posición más limpias.

La diferencia conceptual es importante: un alerón genera carga aerodinámica forzando al aire a chocar contra una superficie, y ese proceso perturba el flujo de aire que queda detrás del coche durante un buen trecho. Un suelo con efecto Venturi, en cambio, gestiona el aire por debajo del chasis y lo devuelve a la parte trasera del coche en un estado mucho más ordenado. Esa es la razón técnica por la que un coche diseñado bajo la normativa de 2022 en adelante pierde menos rendimiento al circular justo detrás de otro que uno diseñado bajo el reglamento aerodinámico anterior, dominado por alerones.

El porpoising, el efecto secundario que hubo que resolver

El regreso de los túneles Venturi trajo también un fenómeno que los ingenieros de los años 70 ya conocían: el "porpoising", un rebote vertical del coche a alta velocidad. Ocurre cuando el suelo genera tanta succión que el coche se acerca demasiado al asfalto, el canal Venturi se cierra parcialmente, la carga aerodinámica se desploma de golpe, el coche rebota hacia arriba, el canal se abre de nuevo y el ciclo se repite varias veces por segundo. Los equipos tuvieron que endurecer suspensiones y ajustar la altura de marcha para controlar este comportamiento sin renunciar a toda la ganancia aerodinámica que ofrece el efecto suelo.

El fenómeno no solo resultaba incómodo para los pilotos, que describieron cargas físicas notables durante las primeras temporadas de la normativa; también obligó a los equipos a replantear el equilibrio entre rigidez de suspensión y altura de marcha, dos parámetros que hasta entonces se ajustaban sobre todo pensando en el neumático y el reparto de pesos. Encontrar la altura mínima a la que un suelo deja de generar carga de forma estable, sin llegar a rozar el asfalto de forma descontrolada, se convirtió en una de las tareas de desarrollo más delicadas de cada equipo durante la adaptación a la normativa de efecto suelo.

En resumen

Efecto suelo: menor presión bajo el coche mediante túneles Venturi, más carga aerodinámica con menos resistencia. Ventaja: menos aire sucio y más opciones de adelantamiento. Riesgo a gestionar: el porpoising.

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Aerodinámica Efecto suelo Reglamento 2022
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Redacción Caption F1 Blog

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