Mercedes ya no puede decir que la fiabilidad es un problema del pasado. En la carrera más larga y caótica del año —el GP de Baréin reubicado en Sepang, con lluvia, un arranque abortado y doble Safety Car—, George Russell volvió a quedarse tirado en pista cuando marchaba tercero. Antonelli estiró su renta en el Mundial de Pilotos hasta los 84 puntos sobre su compañero, y en Brackley vuelve a sonar la misma pregunta que lleva meses persiguiendo a Toto Wolff: ¿puede Mercedes pelear por un título con un coche que se rompe cada pocas carreras?
Qué le falló a Russell en Sepang
El británico rodaba tercero, justo por detrás de su compañero de equipo y líder del campeonato, Kimi Antonelli, mientras el pelotón circulaba tras el Safety Car. Al inicio de la vuelta 51 de 55, el W17 de Russell sufrió una avería -con la unidad de potencia como principal sospechosa- y el piloto tuvo que desviarse hacia el final de pit lane para detener el coche. Lo llamativo, y lo que más indigna a Mercedes, es el momento: el motor falló cuando el coche llevaba casi tres horas de carrera sobreviviendo a retrasos, lluvia y cambios de estrategia, y se rindió haciendo, en teoría, lo menos exigente de toda la tarde: seguir al Safety Car a ritmo de paseo.
Fue el tercer abandono de Russell en lo que va de temporada, y le costó caro: pasó de pelear por un podio a quedarse sin puntos, mientras Antonelli sumaba otro segundo puesto que dispara la diferencia entre ambos en la tabla de Pilotos.
Un expediente que ya era largo antes de Sepang
Como ya repasamos cuando Mercedes acumulaba fallos a mitad de temporada, el problema no es nuevo. Russell se quedó parado por un fallo de batería en Canadá, y Antonelli sufrió averías que le costaron carreras enteras en Barcelona y en Silverstone. En aquel momento, James Allison ya apuntaba a la gestión de la batería como el origen común de los problemas, y Wolff reconocía que la unidad de potencia se había convertido en el "talón de Aquiles" de un coche que, en pista, sigue siendo el más rápido de la parrilla.
Sepang añade ahora un nuevo capítulo a esa lista, y conviene ser precisos con lo que ocurrió en cada carrera para no mezclar averías de naturaleza distinta.
| Gran Premio | Piloto | Problema | Consecuencia |
|---|---|---|---|
| Canadá | George Russell | Fallo de batería / unidad de potencia | Abandono, pérdida de puntos en plena pelea con Ferrari |
| España (Barcelona) | Kimi Antonelli | Avería de fiabilidad en la unidad de potencia | Abandono; Wolff lo calificó de "no good enough" |
| Gran Bretaña (Silverstone) | Kimi Antonelli | Fallo de fiabilidad | Pérdida de puntos clave en Constructores |
| Bélgica (Spa) | George Russell | Fallo de software en el despliegue de energía (no recuperaba carga en frenada de salida), ~30-40% de batería perdida | Russell salió con déficit de potencia, perdió el control en Les Combes y chocó con Hamilton: abandono en la vuelta 1 |
| Baréin en Sepang (hoy) | George Russell | Avería de unidad de potencia (sospechada) circulando 3º tras el Safety Car | Abandono en la vuelta 51 de 55; tercer DNF de la temporada para Russell |
¿Hubo también un fallo "de fiabilidad" en Spa?
Nos preguntábamos si el batacazo de hoy se suma a fallos "anteriores en Canadá y Spa". Conviene matizarlo: en Spa no hubo una rotura mecánica como tal, sino un fallo de software en la gestión de energía. Mercedes detectó que un ajuste de salida no se canceló a tiempo, lo que impidió recargar la batería al frenar para La Source, y el propio W17 de Russell llegó a perder entre un 30% y un 40% de su carga eléctrica en ese tramo. El resultado fue un coche con menos potencia de la que debía tener de cara a Les Combes, donde Russell intentó un adelantamiento sobre Hamilton, perdió tracción, chocó con el Ferrari de su excompañero y terminó en la grava en la primera vuelta.
Es decir: sí existió un problema de fiabilidad de Mercedes en Spa, pero de otra naturaleza —un fallo de software en el despliegue energético, no una rotura de motor— y su efecto fue indirecto: no paró el coche por sí solo, pero dejó a Russell con menos margen justo en el momento decisivo de un adelantamiento, lo que derivó en el choque y el abandono. Mercedes reconoció el fallo públicamente y aplicó una actualización de software para el Gran Premio de Hungría. Dicho esto, no es estrictamente comparable al fallo de batería de Canadá ni a la avería de unidad de potencia de hoy en Sepang: son tres episodios distintos dentro del mismo patrón de fragilidad técnica.
"Estoy muy enfadado. No estoy en un buen lugar. No puede seguir así", reconoció un Toto Wolff visiblemente contrariado tras el abandono de Russell en Sepang.
El jefe de Mercedes ya había avisado meses atrás, tras la retirada de Antonelli en Barcelona, de que el equipo "no puede competir por un campeonato si cada dos carreras el coche pierde puntos gordos". Sepang confirma que ese aviso sigue sin resolverse: Wolff admitió además que, antes incluso de la avería, el equipo llegó desconcertado tras un fin de semana de clasificación "clueless", con una actualización que debía ganar tres décimas y que, según sus propias palabras, "fue cuatro o cinco décimas hacia atrás".
Así quedan los Mundiales tras Sepang
En Pilotos, Antonelli manda con 320 puntos, seguido de Russell con 236 (84 de diferencia), Lewis Hamilton con 214, Charles Leclerc con 191, Lando Norris con 188 y Max Verstappen, ganador de hoy, también con 188. En Constructores, Mercedes sigue líder con holgura (556 puntos) por delante de Ferrari (405), pero la pelea por el resto del podio se ha encendido: McLaren, tercero con 316, ve cómo Red Bull (298) le recorta distancia tras el doblete de puntos de Verstappen y Hadjar en Sepang.
Por qué sigue fallando tanto el motor Mercedes de 2026
Como ya explicamos con detalle en el análisis de mitad de temporada, buena parte del problema reside en la gestión de energía de la unidad de potencia bajo el nuevo reglamento 2026, que exige un reparto de potencia prácticamente 50/50 entre el motor de combustión y la parte eléctrica. Ese salto técnico ha obligado a todos los fabricantes a exprimir al límite sus sistemas de batería y recuperación de energía, y Mercedes —pese a ser el motor más competitivo en rendimiento puro— es también el que más veces ha pagado el precio de esa agresividad en busca de prestaciones. Cada unidad de potencia tiene además un número limitado de componentes disponibles por temporada, así que cada avería no solo cuesta puntos en el momento: también acerca a los pilotos a futuras sanciones en parrilla si hace falta introducir elementos nuevos fuera de la cuota permitida.
Qué implica esto para lo que queda de temporada
Quedan siete carreras por delante: Singapur, Estados Unidos, México, Brasil, Las Vegas, Catar y Abu Dabi. Es decir, Mercedes todavía tiene margen matemático de sobra para sellar ambos títulos, pero el patrón empieza a ser preocupante: cuatro averías de fiabilidad confirmadas en lo que va de año (Canadá, Barcelona, Silverstone y Sepang), más el episodio de software en Spa que desencadenó un choque. Wolff ya ha reconocido en público que el equipo prefiere un coche rápido aunque poco fiable antes que lo contrario, pero también ha admitido que toca "dejar de lado algo que funciona muy bien" en busca de prestaciones para arreglar de una vez los problemas mecánicos. Si Mercedes quiere cerrar el Mundial de Constructores sin sobresaltos y blindar la ventaja de Antonelli en Pilotos, no puede permitirse que cada pocas citas uno de sus dos coches se quede tirado en pista por un fallo que, en teoría, no debería producirse circulando detrás de un Safety Car.

Cargando comentarios…