Duró poco más de dos minutos. Eso fue lo que tardó el GP de Italia 2026 en pasar de la fiesta de la salida a la peor pesadilla posible para Ferrari en su propia casa: Charles Leclerc estrellado contra el muro de neumáticos a la salida de la Parabolica, el coche destrozado y la bandera roja ondeando sobre Monza antes de completarse ni siquiera tres vueltas.
El golpe llegó en el peor momento posible. Leclerc había arrancado tercero, justo por delante de su compañero Lewis Hamilton, y los dos Ferrari se habían tocado ya en la primera chicana del primer giro: rueda con rueda, sin que ninguno cediera terreno, hasta que Hamilton terminó empujado hacia la grava y perdiendo posiciones. El siete veces campeón no se quedó callado.
"¡Charles me sacó de la pista!" — Lewis Hamilton, por radio, tras el cruce con Leclerc en la primera chicana
Apenas un par de minutos después de esa protesta, la carrera de Leclerc había terminado. Y la de Hamilton, condicionada por ese primer episodio, seguía viva pero cuesta arriba, en octava posición cuando llegó la bandera roja.
El golpe llega, además, en un fin de semana que Ferrari necesitaba ganar por motivos que van más allá de lo deportivo. Los de Maranello no habían sido capaces de plantar pelea por la pole el sábado —esa la firmó, para sorpresa de todo el paddock, Pierre Gasly con Alpine, por delante de George Russell—, y los dos Ferrari partían desde la segunda fila, con Leclerc tercero y Hamilton cuarto, en su carrera más especial del calendario. La grada, entregada como cada año a la causa Tifosi, veía en ese arranque de carrera la última oportunidad realista de ver un Ferrari peleando por algo grande en Monza en 2026.
El accidente: Parabolica, vuelta 2, defendiéndose de Piastri
El incidente se produjo al cierre de la segunda vuelta, en la Parabolica —también conocida como Alboreto—, la última curva de Monza y una de las más rápidas del calendario. Leclerc, que ya había resistido el ataque de Max Verstappen en la Ascari unos instantes antes y había llegado a rebasar brevemente al poleman Pierre Gasly, se encontró con Oscar Piastri metiendo el McLaren por el interior de la curva.
El Ferrari aguantó la posición por delante del McLaren en la parte de dentro, pero al abrir el volante para colocarse en la trazada de salida, Leclerc pisó la zona verde justo fuera del asfalto. Ahí perdió el tren trasero por completo: el coche giró sobre sí mismo y salió disparado, primero a través de la grava y después directo contra el muro de neumáticos, a una velocidad estimada de en torno a 260 km/h. El impacto fue frontal y muy violento, con daños severos en la parte delantera del SF-26.
La dirección de carrera reaccionó de inmediato con el Safety Car, pero la magnitud de los daños en el muro obligó a sacar la bandera roja al inicio de la vuelta 3 para permitir a los comisarios reparar la barrera antes de reanudar la carrera.
Sobre la maniobra en sí, la lectura que ha predominado entre los analistas que la han repasado en las repeticiones es que el movimiento de Piastri fue limpio: el australiano se metió por dentro de forma correcta y, pese a no completar el adelantamiento, no invadió el espacio de Leclerc en ningún momento. Fue la salida de curva, con el Ferrari ya al límite de agarre y un roce con el verde, lo que desencadenó la pérdida de control. Los comisarios, de hecho, sí anotaron el episodio previo entre Leclerc y Hamilton en la primera chicana, aunque en el momento de escribir esta información no se espera ninguna sanción adicional derivada de ese cruce entre los dos Ferrari.
Leclerc, ileso pero visiblemente afectado
Pese a la violencia del golpe, Charles Leclerc pudo salir del monoplaza por su propio pie, sin necesidad de asistencia, y caminó hasta sentarse en el césped detrás del muro con la cabeza entre las manos durante varios segundos, visiblemente afectado por lo ocurrido. Varias fuentes coinciden en que el monegasco llegó a indicarle a los servicios médicos que sentía molestias en el cuello, una precaución habitual tras un impacto de esa magnitud.
Leclerc fue examinado en el lugar, saludó con la mano a los tifosi —muchos de ellos visiblemente emocionados al ver a su piloto fuera de la pelea en casa— y fue trasladado por precaución al centro médico del circuito. No ha trascendido ningún parte médico que hable de lesiones; todo apunta, por ahora, a un shock físico sin mayores consecuencias, propio de un accidente de ese calibre.
Un déjà vu que Monza no le perdona a Leclerc
El detalle que ha recorrido las redes en minutos: el accidente de este domingo se produjo exactamente seis años después, día por día, de otro accidente de Leclerc en el Gran Premio de Italia 2020, también en la Parabolica y también con el coche destrozado contra el mismo muro. En aquella ocasión Leclerc también salió ileso, y aquel Gran Premio terminó ganándolo, contra pronóstico, un jovencísimo Pierre Gasly con AlphaTauri, que este sábado firmó precisamente la pole position en Monza.
Video del incidente
La cuenta oficial de Fórmula 1 en X (@F1) publicó minutos después del accidente el video del golpe, mostrando el instante exacto en el que el Ferrari de Leclerc pierde la trasera a la salida de la Parabolica y se estrella contra el muro de neumáticos.
Huge impact for Charles 🎥
— Formula 1 (@F1) September 6, 2026
A reminder that he’s out of the car and okay
#F1 #ItalianGP
Video: cuenta oficial de Fórmula 1 (@F1) en X. Ver publicación original.
Cómo queda la carrera, de momento
En el instante de la bandera roja, con la sanción de tres puestos a Piastri ya aplicada desde la clasificación de ayer, la carrera la lideraba George Russell, que había superado a Gasly nada más comenzar la vuelta 2, seguido del propio Gasly, Max Verstappen, Franco Colapinto y el propio Piastri recuperando terreno tras su salida más atrasada. Antonelli, que arrancaba desde el fondo de la parrilla por la sanción de motor, ya se había colado en el top 12 antes del parón.
El dato no es menor de cara al Mundial: Antonelli llegaba a Monza como líder del campeonato, pero obligado a remontar desde el fondo de la parrilla tras un cambio de motor, mientras que Russell —su propio compañero en Mercedes— tenía delante la oportunidad de recortar diferencia liderando en casa de Ferrari. Con Leclerc fuera de la ecuación desde la vuelta 2 y Hamilton relegado al pelotón tras el roce de la primera chicana, la pelea por el título vuelve a quedar, al menos en esta fase de la carrera, en manos de Mercedes, Red Bull y una Alpine que soñaba con algo más que la pole tras el golpe de autoridad de Gasly el sábado.
Es importante subrayarlo: este artículo se publica con el Gran Premio de Italia todavía en marcha, en el reinicio tras la bandera roja. De manera deliberada, no recoge ni el resultado final de la carrera ni cómo evolucionó la clasificación después de la reanudación —eso lo cubriremos en una información aparte en cuanto la bandera a cuadros confirme el resultado oficial—. Tampoco hay, de momento, declaraciones posteriores de Leclerc, de Fred Vasseur o de Ferrari sobre el accidente, ni un comunicado formal de la FIA más allá de la gestión de la bandera roja. Si se producen declaraciones oficiales o novedades médicas, actualizaremos esta información.
Lo que sí queda claro, incluso con la carrera todavía en juego, es la imagen: el Gran Premio de Italia, la carrera que Ferrari más quiere ganar en todo el calendario, se le termina a Charles Leclerc antes de completar ni siquiera tres vueltas, contra el mismo muro que ya lo condenó en 2020. Una tarde para el olvido en Maranello que empezó con un cruce entre los propios compañeros de equipo y que, por ahora, deja a los tifosi sin su gran esperanza de victoria en casa.

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