George Russell no dejó nada al azar. Pole el viernes por la tarde, control absoluto el sábado por la mañana: el británico ganó la Sprint del Gran Premio de los Países Bajos de punta a punta, sumando ocho puntos en los 100 kilómetros más cortos -y más intensos- del fin de semana en Zandvoort. Detrás de él, Charles Leclerc protagonizó el único adelantamiento que de verdad mereció la pena ver, dejando a Lando Norris sin la moneda de cambio con la que había llegado hasta el ecuador de la carrera.
La salida ya dejó la primera pista de por dónde iría el resto de la mañana. Russell tiró para adelante sin que nadie le discutiera el liderato, mientras Kimi Antonelli aprovechaba la curva 2 para colarse por delante de Oscar Piastri y quedarse con la cuarta plaza. Detrás, Norris se veía con Leclerc pegado al espejo casi desde el primer giro, un síntoma de que algo no terminaba de funcionar bien en el McLaren.
Con el paso de las vueltas esa sospecha se confirmó: Norris reconoció por radio que sentía "no rear" en el coche, y sus neumáticos medios empezaron a perder agarre mucho antes de lo esperado. Leclerc, que había tomado la decisión de salir con neumáticos blandos mientras casi todo el resto de la parrilla montaba medios -una apuesta que él mismo definió como "muy acertada o muy equivocada"-, fue recortando la distancia vuelta a vuelta hasta que, en la vuelta 18, se lanzó por el interior de la curva 1 y se llevó la segunda posición.
Ferrari había hecho "los deberes" con el blando, según reconoció después el propio Leclerc, y esa lectura de la degradación -unida, según explicó el monegasco, a que notó que Norris ya no tenía la misma energía eléctrica disponible en la recta- le permitió ejecutar el único sobrepaso genuino de toda la Sprint entre los diez primeros.
Ahí no terminó el lío para McLaren. Con Norris ya desplazado a la tercera plaza, Antonelli se le vino encima en las vueltas finales y llegó a estar a menos de medio segundo entrando en la penúltima vuelta. El de Woking resistió el ataque hasta la bandera, pero por apenas 385 milésimas: la diferencia oficial entre el tercero y el cuarto en meta.
No fue, ni de lejos, una Sprint para el recuerdo desde el punto de vista del espectáculo. Fuera de la maniobra de Leclerc, apenas hubo otro adelantamiento reseñable en la zona alta de la tabla: el resto de movimientos llegó en la salida o gracias a los problemas ajenos de Sergio Perez y Nico Hulkenberg. De hecho, varios periodistas especializados calificaron la carrera como una de las más soporíferas del año, un aviso incómodo justo en el fin de semana en el que Zandvoort podría estar despidiéndose del calendario de la Fórmula 1 tal y como lo conocemos.

Russell cruzó la meta justo cuando empezaban a caer las primeras gotas sobre Zandvoort, un detalle que el propio ganador remarcó nada más bajarse del coche.
"Obviamente un gran comienzo de fin de semana. Los tres estábamos hablando de que, si hubiera habido una vuelta más, el final de la carrera podría haber sido muy distinto, así que me alegré de que la lluvia llegara cuando llegó. Tuve una buena salida. Los Ferrari se ven rápidos, así que va a ser una tarde muy ajustada", declaró Russell nada más bajarse del Mercedes.
Es la tercera vez, de cinco Sprints disputadas este año, que Russell convierte la pole en victoria un sábado por la mañana. Antonelli sigue al frente del campeonato, pero la diferencia entre ambos compañeros de Mercedes se mantiene todavía en 56 puntos, con Russell decidido a no dejar escapar ni un solo punto disponible en lo que resta de curso.
Más atrás, la pelea por los puntos que quedaban tuvo su propio morbo. Oscar Piastri firmó una quinta plaza discreta -del todo anónima, según la describieron varios analistas tras la carrera- pero suficiente para mantener a raya a Max Verstappen, que resistió sexto por delante de su gente en su carrera de casa, con la marea naranja llenando las gradas junto a las dunas. El neerlandés terminó a apenas 0.344 segundos del McLaren, sin poder rematar el ataque en ningún momento. Lewis Hamilton acabó séptimo tras perseguir al de Red Bull durante buena parte de la carrera -llegó a meterle presión por debajo del segundo con ocho vueltas por delante- aunque el hueco se le volvió a abrir hasta los 1.659s finales. Pierre Gasly se llevó el último punto en juego con un Alpine que lució sólido durante todo el fin de semana, sacándole casi dos segundos a Gabriel Bortoleto al final.
Antes de la salida, los comisarios ya habían abierto expediente a seis pilotos -Verstappen, Yuki Tsunoda, Hamilton, Valtteri Bottas, Carlos Sainz y Lance Stroll- por, según el aviso oficial, "no seguir las instrucciones del director de carrera" durante la formación de la parrilla. Tras revisar la grabación, la FIA concluyó que Verstappen se había detenido antes de la línea de Safety Car pero en un lugar seguro dada la congestión al fondo de la parrilla, así que no hubo sanción para ninguno de los implicados; Sainz, que de todas formas salía desde el pit lane igual que Fernando Alonso por cambios de reglaje, recibió solo un aviso.
La Sprint también dejó dos abandonos anticipados que condicionaron la clasificación de la zaga. Nico Hulkenberg tuvo que parar su Audi por un problema de potencia "desde el principio" y perdió 17 vueltas antes de reincorporarse solo para sumar kilómetros de cara al domingo, mientras que Sergio Perez ya arrancó con el Cadillac de vuelta al garaje durante la vuelta de formación, sin apenas datos útiles para su equipo. Gabriel Bortoleto, noveno en meta, quedó además señalado por los comisarios para ser investigado por una posible liberación insegura en boxes, un expediente que siguió abierto tras la bandera de cuadros.
Detrás de los puntos, la pelea por posiciones que no valían nada en el papel dejó igualmente buenos duelos. Franco Colapinto firmó una buena mañana para Alpine, duodécimo tras robarle el puesto a Tsunoda ya en la primera vuelta, mientras que en el Haas Esteban Ocon terminó apenas medio segundo por delante de Oliver Bearman. Más atrás todavía, Alexander Albon resistió el ataque de Lance Stroll por solo 18 milésimas de segundo -la diferencia más ajustada de toda la clasificación-, con Fernando Alonso completando el trío a poco más de medio segundo, en un Aston Martin que arrastra sus propios problemas de puesta a punto este fin de semana.
Y luego estuvo, otra vez, la historia paralela del fin de semana: los dos suplentes de Red Bull y Racing Bulls, obligados a conformarse con un papel secundario después de haberse quedado fuera en la SQ2 el viernes, saliendo undécimo y duodécimo.
Lawson y Tsunoda, otra vez atrapados en la manada
Liam Lawson, que ocupa el asiento de Red Bull mientras Isack Hadjar se recupera de su lesión, salió undécimo y terminó exactamente ahí, a 47.471 segundos de Russell y sin sumar un solo punto. El neozelandés intentó meterle mano a Arvid Lindblad -su compañero habitual en Racing Bulls, hoy también de prestado en el Red Bull- nada más apagarse el semáforo, pero el británico-indio le cerró la puerta en la primera vuelta y ahí se acabó cualquier opción real de pelear por el top 10. El resto de la Sprint fue una persecución sin premio: Lawson llegó a cerrar la distancia a medio segundo en algún momento, pero nunca encontró el hueco para completar el adelantamiento.
A Yuki Tsunoda, de vuelta en el mono de Racing Bulls tras ser rescatado de sus vacaciones en Grecia para cubrir la baja de Lawson en su propio equipo, tampoco le sonrió la fortuna. Salió duodécimo y ya en la primera vuelta perdió una posición ante Franco Colapinto; para colmo, protagonizó un pequeño susto con su compañero de ocasión, Lindblad, al tocarle la parte trasera del coche entrando en la curva 1, un contacto que pasó casi inadvertido en medio del habitual amontonamiento de la primera curva de Zandvoort.
"Entré prácticamente igual que el año pasado. Se me olvidó que hay menos agarre, y son cosas de las que me tengo que acordar, tengo que tener más cuidado, así que le pido disculpas a Arvid. Le toqué, pero también me sorprendió la cantidad de gente que frenaba en la curva 1, fue mucho más de lo que esperaba, así que desde luego voy a tener cuidado porque, otra vez, mañana él sigue estando delante de mí", explicó Tsunoda nada más bajarse del coche.
Lindblad, que terminó la Sprint en la décima plaza y por tanto por delante de sus dos compañeros de ocasión, restó importancia al toque: "Lo sentí un poco, sí. Pero no fue intencionado para nada. Inmediatamente después de la carrera vino a disculparse. Lo recordaba, pero se me olvidó bastante rápido porque fue algo muy pequeño, así que está todo bien."
Tsunoda cruzó la meta en decimotercera posición, a 56.483 segundos de Russell, un resultado que deja tanto a él como a Lawson todavía sin sumar en esta Sprint. Ninguno de los dos pudo hacer sombra a sus compañeros habituales -Lindblad acabó por delante de ambos, y Verstappen ni siquiera entró en discusión-, así que la primera cita de este fin de semana atípico para los dos sustitutos se queda, de momento, en la casilla de "notable pero insuficiente".
Con la Sprint ya cerrada, la actividad en Zandvoort no se detiene: esta misma tarde llega la clasificación para el Gran Premio, antes de la carrera larga del domingo sobre un trazado que, según reconocen ya varios pilotos y periodistas en el paddock, podría no volver a ver un fin de semana de Fórmula 1 en mucho tiempo.

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