Se acabó la novela. Max Verstappen ha firmado la renovación de su contrato con Red Bull Racing hasta finales de 2030, según confirmó el propio equipo el jueves en Zandvoort, en la previa del Gran Premio de Holanda. Después de año y medio de rumores, fotos filtradas, vuelos privados rastreados por cuentas de aviación y una cláusula de salida que llevaba meses activada, el piloto que más carreras ha ganado sin ser Hamilton o Schumacher se queda donde empezó, con el equipo que lo subió a un Fórmula 1 con 17 años.
El anuncio llega en un momento simbólico: es la última visita del calendario a Zandvoort tal y como lo conocemos, el circuito que es prácticamente su casa, y Verstappen quiso subrayarlo. "Hacer este anuncio durante el último Gran Premio en Zandvoort es también un gran momento para mí. Espero que podamos darle a los aficionados una despedida especial", dijo el neerlandés en el comunicado oficial.
La cláusula que lo cambió todo, otra vez
Para entender por qué este contrato es noticia hay que volver al que firmó en 2022, vigente hasta 2028, que incluía una cláusula de rendimiento: si Verstappen entraba al parón de verano fuera de las dos primeras posiciones del mundial, tenía la puerta abierta para marcharse. Esa cláusula se activó este verano. Sexto en el campeonato, sin victorias en lo que va de 2026 y con un Red Bull que ha sufrido para adaptarse a la nueva normativa de motores híbridos, Verstappen tenía, sobre el papel, vía libre para negociar con quien quisiera.
Y lo hizo, o al menos dejó que lo pareciera. En julio, fotos suyas junto a Toto Wolff en Sardinia, ambos con sus parejas, Kelly Piquet y Susie Wolff, en motos de agua, dispararon la especulación sobre un movimiento a Mercedes. Wolff quitó hierro al asunto ante la televisión austriaca ORF, recordando que las dos familias veranean desde hace años en la misma zona de la isla y que ambos tienen allí sus barcos amarrados. Pocas semanas después, su jet privado aterrizó en Salzburgo, sede de Red Bull, dos días después del Gran Premio de Hungría, tras hacer escala previamente en Sardinia. El entorno del piloto, a través del periodista Erik van Haren, de De Telegraaf, insistió en que ese encuentro no tenía que ver con la negociación del contrato sino con un balance de la primera mitad de temporada.
En paralelo, el diario alemán Bild informó de que Red Bull le había puesto sobre la mesa una oferta hasta 2029 que eliminaba por completo la cláusula de salida, el punto que más le interesaba resolver al equipo tras haber vivido meses de incertidumbre. Verstappen terminó firmando dos años más de los que planteaba esa oferta inicial, hasta 2030, pero sobre si la cláusula de salida desaparece o no del nuevo acuerdo fue deliberadamente ambiguo en Zandvoort.
"Nunca he revelado nada de mi contrato, así que sí, eso se mantiene igual", respondió cuando le preguntaron si conservaba una cláusula de este tipo. Sergio Pérez, su excompañero, bromeó pidiéndole que lo contara. "Ya sabes, Checo, te lo cuento en la cena o donde sea", le respondió Verstappen entre risas. Laurent Mekies tampoco quiso entrar en detalles: "Estamos aquí hoy para deciros que nos comprometemos el uno con el otro, el equipo y Max, hasta finales de 2030. Creo que esa es la sustancia. Todo lo demás es asunto nuestro."
"Creo que estuve más cerca de retirarme que de cambiar de equipo", dijo Verstappen al ser preguntado si había hablado con otras escuderías durante la negociación.
Esa frase, dicha entre risas ante la prensa acreditada en Zandvoort, resume mejor que cualquier comunicado el año que ha vivido Verstappen. No fue una simple boutade: en marzo, tras el Gran Premio de Japón, el neerlandés llegó a decir que estaba valorando dejar la Fórmula 1 al final de la temporada por su rechazo frontal a la nueva generación de monoplazas híbridos, a los que calificó de "anti-racing" y comparó con Mario Kart. Antes del parón de verano admitió estar "harto" de quejarse en público de los coches. El propio Verstappen reconoció en Zandvoort que, tras las primeras carreras de 2026, le pidió a Mekies que no le planteara nada sobre el futuro porque ni él sabía si quería seguir en la categoría.
Lo que dice Red Bull, lo que dice la prensa
Conviene separar aquí dos planos. Lo confirmado oficialmente es esto: contrato hasta 2030, anuncio conjunto de Verstappen y Red Bull el 20 de agosto, declaraciones en rueda de prensa de ambas partes, y la existencia de algún tipo de cláusula que, según el propio piloto, "se mantiene igual" que en el contrato anterior sin especificar en qué términos. Lo que sigue siendo análisis o información de fuentes no oficiales es todo lo relacionado con el proceso: el reporte de Bild sobre una oferta sin cláusula de salida, o la información de PlanetF1, que cita a "múltiples fuentes" según las cuales Verstappen habría estado en conversaciones avanzadas con McLaren en paralelo a esta negociación, algo que ni el piloto ni el equipo han confirmado ni desmentido directamente.
Un día antes del anuncio, el periodista de ESPN Nate Saunders, en un artículo de predicciones para lo que resta de temporada, había escrito que el contrato de 2022 —el que ahora se sustituye— fue "en retrospectiva, un pésimo negocio para Verstappen". Su argumento: el neerlandés ha ganado tres títulos mundiales más desde que lo firmó y la popularidad de la Fórmula 1 se ha disparado a niveles que en 2022 parecían impensables, por lo que las condiciones económicas de aquel acuerdo —por buenas que fueran entonces— habían quedado, en sus palabras, "ridículamente baratas" comparadas con lo que Verstappen podría obtener hoy en el mercado abierto. Saunders lo comparó con el "momento Scottie Pippen" del piloto, en referencia al histórico contrato a la baja que ató al alero de los Chicago Bulls durante años pese a su nivel de estrella. Es importante subrayar que esa crítica se refería al contrato saliente, no al que se acaba de firmar, cuyos términos económicos no se han hecho públicos.
Lo que sí es seguro es que Verstappen no ha firmado a la baja. Ya era el sueldo más alto de la parrilla, en torno a 50 millones de dólares anuales según las estimaciones que maneja la prensa especializada, y la extensión llega, como mínimo, con una subida. Pierre Gasly, que fue compañero de Verstappen en Red Bull durante parte de 2019, no se cortó al hablar de ello en Zandvoort: "Un muy buen trabajo de su representante y una bonita subida de sueldo", dijo entre risas, en referencia al agente del piloto, Raymond Vermeulen. "Creo que para el deporte es una gran noticia tenerlo en la parrilla. Posiblemente el mejor de nuestra generación."
Un paddock dividido entre la fiesta y la indiferencia
Las reacciones del resto de la parrilla fueron, como suele pasar en la Fórmula 1, un termómetro fiable de las rivalidades reales. George Russell, cuyo nombre se había vinculado especulativamente al posible movimiento de Verstappen a Mercedes si él salía, zanjó la cuestión sin darle más peso del necesario: "Mi asiento nunca estuvo bajo amenaza", declaró en rueda de prensa, añadiendo que dentro de Mercedes siempre tuvo clara cuál era la realidad de la situación durante los últimos dos años.
Lewis Hamilton, con quien Verstappen protagonizó la rivalidad más intensa y más tóxica que ha visto la parrilla en la última década tras el título de 2021, respondió con la frialdad que cabía esperar. Preguntado por su opinión sobre el nuevo contrato, el británico contestó: "La verdad es que no lo había pensado, así que no. La verdad que no." Y cuando le insistieron en si era una buena noticia para la Fórmula 1, añadió: "No sé, quizá."
Ese contraste —Gasly bromeando sobre el sueldo, Russell despachando el tema en una frase, Hamilton encogiéndose de hombros— retrata bien el lugar que ocupa hoy Verstappen en el paddock: es una figura que todos respetan como piloto pero que no genera el mismo entusiasmo humano en sus rivales más directos que, por ejemplo, la salida de un ídolo local. Nadie discutió, eso sí, el nivel del piloto ni la lógica deportiva de la renovación.
Dieciséis años, cuatro títulos, un solo equipo
El nuevo acuerdo convierte a Verstappen en un caso cada vez más raro dentro de la parrilla actual: un piloto que, si cumple el contrato hasta el final, habrá pasado dieciséis temporadas ligado a la misma estructura, contando desde que Red Bull lo fichó para su programa junior en 2014, con apenas 16 años. Debutó en 2015 con Toro Rosso, con 17 años recién cumplidos, y subió a Red Bull en 2016 para ganar, en su primera carrera con el equipo, el Gran Premio de España con 18 años, todavía el récord del piloto más joven en ganar una carrera de Fórmula 1. Desde entonces ha sumado 71 victorias, tercero en la lista histórica, y cuatro campeonatos consecutivos entre 2021 y 2024.
La renovación de Verstappen no es un caso aislado esta semana. Se suma a una tendencia que ya venía marcando el mercado de pilotos 2026: Charles Leclerc extendió su vínculo con Ferrari hasta bien entrada la próxima década, McLaren tiene atados a Lando Norris y Oscar Piastri hasta el final de la década, y Williams confirmó esta misma semana las renovaciones de Alex Albon y Carlos Sainz más allá de 2026. El mercado de fichajes de cara a 2027, que hace apenas un año se anunciaba como uno de los más movidos en mucho tiempo, se ha ido cerrando pieza a pieza sin apenas movimiento real entre los pilotos de primer nivel.

Lo que queda pendiente
Con Verstappen resuelto, la gran incógnita que quedaba abierta en el mercado de pilotos —quién ocuparía un eventual asiento libre en Red Bull o qué pasaría si el neerlandés se marchaba a mitad de ciclo— desaparece de golpe. Gianpiero Lambiase, su ingeniero de carrera desde que debutó, sí dejará el equipo camino de McLaren a más tardar en 2028, pero esa es otra historia, ya conocida. La firma también llega como un espaldarazo directo a Laurent Mekies, que asumió el mando del equipo en julio de 2025 tras la salida de Christian Horner y que ahora puede planificar el proyecto a medio plazo con la garantía de que su piloto de referencia sigue ahí.
Quedan, eso sí, preguntas abiertas que ni el comunicado oficial ni las ruedas de prensa de Zandvoort han resuelto: qué forma exacta tiene la nueva cláusula que "se mantiene igual", cuál es la cifra real del aumento salarial más allá de las bromas de Gasly, y si Red Bull será capaz de devolverle a Verstappen el coche ganador que él mismo ha reclamado en público durante toda la primera mitad de temporada. Por ahora, el piloto ha elegido quedarse a pelear por ello antes que buscarlo en otro sitio. La novela del verano, con sus fotos en Cerdeña, su jet en Salzburgo y su cláusula activada, tiene ya final: se queda.

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